Publicado el Libro: Cultura, Diseño y Tecnología. Ensayos de Tecno-Antropología

Ha sido publicado un nuevo libro sobre tecno-Antropología: Max Matús, Jordi Colobrans y Artur Serra (Coords) (2019) «Cultura, Diseño y Tecnologia. Ensayos de Tecno-Antropología«. COLEF,  México DF, México Este libro sigue la anterior publicación sobre Libro de casos de Tecno-Antropología (Casos de Estudio. Especial de Tecno-Antropología) Indice del libro Introducción: El proyecto de la tecnoantropología. Maximino Matus Ruiz, … Leer más Publicado el Libro: Cultura, Diseño y Tecnología. Ensayos de Tecno-Antropología

II Encuentro Internacional de la Tecno-Antropología

El pasado 16 de noviembre de 2018 tuvo lugar en la Fundación i2CAT, Barcelona, el II Encuentro Internacional de la Tecno-Antropología. Al evento asistieron Tom Borsen, director del Master de Techno-Anthropology de la Universidad de Aalborg, Max Matús del CONACyT de México, Jorge Iván Contreras, ingeniero y estudiante del master de tecno-antropología de Aalborg, Isaac de … Leer más II Encuentro Internacional de la Tecno-Antropología

La Tecno-Antropología en la International Conference: HUMANITIES IN TRANSITION

El pasado 23-26 de octubre del 2019 tuvo lugar en Barcelona la International Conference: HUMANITIES IN TRANSITION sobre el futuro de las humanidades en el Palau Macaya. Tres tecno-antropólogos tuvimos la ocasión de presentar comunicaciones en tres mesas: Artur Serra con su comunicación sobre Are Social Sciences Synthetic Possible?, Ricard Faura: Si somos protagonistas del diseño del … Leer más La Tecno-Antropología en la International Conference: HUMANITIES IN TRANSITION

Living labs y ecosistemas tecno-culturales para la innovación centrada en los usuarios

Introducción Aquí estamos hablando de la dificultad de manejar los procesos de innovación y de un tipo de solución: la de los modelos de innovación abierta y centrados en la gente, basados en la metodología de los living labs, y que requieren la creación de ecosistemas tecno-culturales. La innovación abierta tiene sentido en la medida … Leer más Living labs y ecosistemas tecno-culturales para la innovación centrada en los usuarios

El método usearcher

Validar apps, plataformas, procesos, entornos, ecosistemas tecno-culturales, prototipos de productos y servicios con usuarios tiene sus complicaciones. Los usuarios comunes no son especialistas, los profesionales implicados habitualmente están ocupados para participar y los usuarios líderes son escasos. Pero, para atajar este problema podemos hacer un invento. Podemos utilizar usuarios-investigadores que, demás, pueden hacer de consultores. … Leer más El método usearcher

¿Qué se puede hacer con un living lab? 

A propósito de una conversación con Gemma, del Ayuntamiento de Gavà


¿Qué se puede hacer con un living lab?

Un living lab es un concepto, una metodología y un espacio relacionado con el mundo de la investigación que promueve una manera de hacer y de pensar el fenómeno de la innovación. Los living labs se emplean para añadir valor al proceso de innovación.

En su sentido original depende de tres condiciones fundamentales: 1) Tiene que ver con la estrategia (competitiva o solidaria) de la innovación abierta, 2) con la aproximación metodológica de la innovación (o el diseño) centrado en los usuarios, los ciudadanos o las personas, y 3) con la creación de un espacio de pensamiento y acción transversal que reúne a los distintos agentes que participan en un ecosistema socio-económico y tecno-cultural. Es decir, la expresión living lab va acompañada de una manera particular de entender y trabajar el fenómeno de la innovación: una innovación abierta, centrada en las personas, sistémica y transversal. Abierta para poder incluir a los usuarios y otros agentes en el proceso de investigación y diseño del producto o servicio, y sistémica y transversal para poder coordinar los intereses de los agentes implicados.


Abierta y con los usuarios ¿Por qué innovar de manera abierta y centrándose en las personas?

Originalmente, los living labs surgen en un momento en el que la oferta de productos supera la demanda y las empresas tienen que adaptar sus estrategias de mercado y empezar a competir en innovación y calidad de producto (situémonos en la década de los 70s y los 80s, el momento en el cual se empieza a hablar de una sociedad post-industrial y de la emergencia de la sociedad de la información). ‘Innovar’, aquí, significa la capacidad para ofrecer nuevos productos a la curiosidad del consumidor y ‘calidad del producto’ debe interpretarse como la posibilidad de satisfacer y fidelizar el consumidor a través de la reputación de un producto o marca. Pero, para innovar, hacen falta ideas y, para mejorar la calidad de un producto, se necesita información sobre la experiencia de sus usuarios que lo van a utilizar en sus circunstancias particulares. 

En ambos casos, algunas empresas se dan cuenta de que el tradicional secretismo inherente al mundo industrial y a su sistema de patentes necesita una revisión o, por lo menos, cierta flexibilidad o ‘apertura’. Mantener un producto en secreto hasta el momento de introducirlo en el mercado como había sido habitual en los momentos en los que la oferta era inferior a la demanda, resultaba demasiado arriesgado en un mercado donde los consumidores fácilmente podían elegir otros productos, los de la competencia. Por lo tanto, algunos exploraron de qué maneras podían disminuir los riesgos de fracaso de los productos en el mercado. Una de las soluciones que encontraron fue ‘abriendo’ un poco la investigación de producto (o servicio) a los potenciales consumidores, y renunciando un poco al genio de los inventores y diseñadores para adaptarlos a las necesidades reales de los consumidores. Este giro social en la estrategia de investigación de producto permitía socializar el nuevo producto antes de lanzarlo al mercado. En esta ecuación, si los usuarios o potenciales consumidores podían compartir sus experiencias con una idea, concepto, prototipo o diseño de un producto, los promotores del proyecto aún estarían a tiempo de corregir y re-diseñar el producto para que encajara mejor con los requerimientos del futuro mercado y, así, disminuir los riesgos de rechazo. De esta manera, al explorar las experiencias de los usuarios en el proceso de I+D del producto se podían detectar sus puntos débiles y se tenía tiempo de adaptar el producto teniendo en cuenta los usos reales en la relaciones cotidiana con los objetos o los servicios. A esto se le llamó innovación abierta (Open Innovation) e innovación (o diseño) centrado en los usuarios (o las personas) (People Centred Innovation, User Centred Desgin).

Leer más¿Qué se puede hacer con un living lab?