II Encuentro Internacional de la Tecno-Antropología

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El pasado 16 de noviembre de 2018 tuvo lugar en la Fundación i2CAT, Barcelona, el II Encuentro Internacional de la Tecno-Antropología. Al evento asistieron Tom Borsen, director del Master de Techno-Anthropology de la Universidad de Aalborg, Max Matús del CONACyT de México, Jorge Iván Contreras, ingeniero y estudiante del master de tecno-antropología de Aalborg, Isaac de Jesús de México, y Angela Pereira de la European Comission. Por Skype asistieron Nora Morales y Santiago Negrete de la UAM Cuajimalpa, México, y Iñaki Martín (consultores independientes). Y, por Barcelona estaban Artur Serra (Director adjunto, Fundació i2CAT) y Ramón Nualart (Gestor de proyectos, Fundació i2CAT), Ricard Faura (Jefe de servicio de Inclusión y Capacitación Digital de la Generalitat de Catalunya) y Jordi Colobrans (CEO de Livinglabing y profesor colaborador de la Universidad de Barcelona y de la Escuela de Administración de Empresas)

El encuentro fue muy enriquecedor e inspirador. La tecno-antropología sigue desarrollándose en todas sus facetas: desde su vertiente más profesional, práctica, aplicada y transformadora, hasta su lado más académico y teórico, así como en sus esfuerzos por imaginar sociedades futuras y para diseñar nuevos escenarios tecno-culturales en un mundo digitalizado e interconectado. Cada año 60 nuevos tecno-antropólogos terminan el máster de Tecno-Antropología de la Universidad de Aalborg para mejorar, diseñar y transformar el mundo en el que vivimos. Aalborg está proporcionando expertos en User Experience, en Interacción Hombre-Máquina, en Innovación Tecnológica , en gestión de proyectos de innovación entre otros.

La tecno-antropología ayuda a dinamizar el enlace entre la tecnología, la cultura y la sociedad. La gente y la tecnología se influyen mútuamente. ¿Cómo podemos dar forma a esta relación para que cumpla por lo menos las seis condiciones siguientes?

  • Que sea creativa
  • Que sea socialmente deseable
  • Que sea económicamente viable
  • Que sea tecnológicamente factible
  • Que sea usable por las personas, y
  • Que sea segura

De una parte, la tecno-antropología aporta una metodología para influir en la ideación, conceptualización, diseño, desarrollo, implementación y gestión de la tecnología, así como de su comunicación y comercialización. De otra, la tecno-antropología concibe, diseña e implementa espacios y comunidades para articular y dinamizar la sociedad digitalizada. En estos menesteres hay mucho trabajo por hacer.

La Tecno-Antropología en la International Conference: HUMANITIES IN TRANSITION

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El pasado 23-26 de octubre del 2019 tuvo lugar en Barcelona la International Conference: HUMANITIES IN TRANSITION sobre el futuro de las humanidades en el Palau Macaya. Tres tecno-antropólogos tuvimos la ocasión de presentar comunicaciones en tres mesas: Artur Serra con su comunicación sobre Are Social Sciences Synthetic Possible?, Ricard Faura: Si somos protagonistas del diseño del futuro ¿Está en peligro nuestro futuro como especie? y Jordi Colobrans: Por un tecno-humanismo práctico

En su intervención, Artur Serra enfatizó las oportunidades que podría ofrecer el desarrollo de unas ciencias sociales sintéticas, Ricard Faura planteó los desafíos para de la huella tecnológica del Sapiens en el mundo, y Jordi Colobrans planteó maneras de socializar a la tecnología desde un planteamiento humanista y, a la vez, práctico.

¿Qué es la innovación centrada en los usuarios?

A principios del s. XX había muchas cosas por inventar o a mejorar.  Los electrodomésticos, por ejemplo, era una de estas cosas. ¿Qué podían ser estos objetos domésticos a los que llamaban frigoríficos, lavadoras, fregaplatos o batidoras? Todo esto era nuevo para los hogares o, por lo menos, para los hogares que empezaban a tener electricidad. El mercado se sorprendía con cada nuevo invento. Cuando no había tostadoras, la primera tostadora tenía un mercado grande por ocupar. La oferta era inferior a la demanda. Esta situación era un lujo para los fabricantes. Una persona ingeniosa tenía una ocurrencia, la desarrollaba en su taller, la patentaba y, si el invento era viable económicamente, lo suficientemente consistente como tecnología y captaba la atención de los consumidores por las comodidades que les ofrecía, resultaba relativamente fácil venderlo. La competencia no era el problema. El problema era la fabricación. Lo importante de las primeras tostadoras era que funcionaran; su diseño era secundario. Las personas, si lo querían, ya se adaptarían

Esta situación se prolongó hasta bien entrado el s. XX. Sin embargo, en los años 80s algo estaba ocurriendo. El mundo se había estado globalizando y las reglas del juego competitivo estaban cambiando. La producción en serie seguía funcionando pero países como Japón y otros ‘tigres asiáticos’ amenazaban con sus bajos precios a los productores americanos y europeos. Se estaba produciendo un punto de inflexión en la dinámica de los mercados. Occidente tenía que encontrar nuevas maneras de competir.

A la entrada del s. XXI, la narrativa sobre la innovación se estaba imponiendo. La batalla comercial ya no se ganaba en las fábricas sino en los departamentos de I+D, de marketing y de comunicación. Si innovar era una solución, bueno, pues parece que habría que innovar. Pero, innovar costaba dinero. ¿Cómo asegurarse de que las innovaciones tendrían acogida en un mercado saturado de cosas y el esfuerzo por innovar habría merecido la pena? 

El método usearcher

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Validar apps, plataformas, procesos, entornos, ecosistemas tecno-culturales, prototipos de productos y servicios con usuarios tiene sus complicaciones. Los usuarios comunes no son especialistas, los profesionales implicados habitualmente están ocupados para participar y los usuarios líderes son escasos. Pero, para atajar este problema podemos hacer un invento. Podemos utilizar usuarios-investigadores que, demás, pueden hacer de consultores. A estos perfiles, en Livinglabing, les llamamos usearchers.

Los userachers son profesionales que, para profundizar en el conocimiento de la experiencia de los usuarios dividen sus tareas en tres roles: la del usuario, la del investigador y la del consultor. Como usuarios viven una experiencia en primera persona, como investigadores documentan y analizan sus experiencias de manera sistemática y, como consultores, valoran e interpretan sus experiencias con perspectiva profesional.

Como técnica de trabajo, los usearchers utilizan las autoetnografías analíticas. Las autoetnografías analíticas funcionan como una extensión del tradicional cuaderno de campo del investigador pero añaden funcionalidades que permiten adaptar el proceso documental y analítico a la consultoría.

Habitualmente, las autoetnografías se estructuran en forma de viajes de descubrimiento a nuevos mundos tecno-culturales. A lo largo de estos viajes, los usearchers van documentando textualmente y gráficamente sus impresiones, percepciones, ideas, pensamientos y conductas. Plasman sus experiencias por escrito. Cuentan su primer contacto con la nueva realidad que acaban de descubrir, y cuentan su proceso de aprendizaje y familiarización en este nuevo mundo. Los usearchers tienen que aprender todo aquello que debería saber un usuario avanzado o experto y, además, documentan su proceso de aprendizaje. 

Si el esfuerzo del userarcher fuera individual estaríamos ante un caso de uso particular. Sin embargo, los usearchers acostumbran a trabajar en modo colaborativo. Al actuar de esta manera, se amplía el universo de casos de uso en la investigación y, al contrastarlos producen una perspectiva de conjunto de la tecnología o fenómeno que investigan que les capacita para llevar a cabo su tercer rol, el de consultores o asesores con conocimiento de causa.

Es decir, el método usearcher, lo que plantea es una aproximación experiencial al conocimiento (trabajo de campo implicativo) que, en ausencia de usuarios comunes o cualificados, genera casos de uso desde cero, los enriquece con experiencias reales y los elabora de manera sistemática con fines prácticos. 

Y si, además, luego podemos investigar con usuarios comunes, entonces podemos utilizar los aportes de los usearchers como hipótesis etnográficas y comparar los resultados obtenidos de las autoetnografías analíticas con las etnografías y los resultados de otros métodos.

En Livinglabing hemos estado empleando usearchers y las autoetnografías analíticas desde el año 2009. 

La tecnoantropología en el mundo de la innovación

Después de la publicación del primer libro sobre Casos de Tecnoantropología organizamos un seminario de Tecnoantropología con el CONACYT y la Colegio de la Frontera Norte (COLEF) en Tijuana, México, y posteriormente, un Foro de Tecnoantropología con la Escuela de Ciencias de la Ingeniería y Tecnología (ECITEC). Los materiales que allí se presentaron y debatieron en las jornadas  han servido de base apara dos nuevos proyectos editoriales. Uno de ellos, para un libro sobre Fundamentos de la Tecnoantropología y, otros, para un libro de Proyectos de Aplicaciones de la Tecnoantropología. Los títulos de los libros están por decidir pero, juntos, constituyen una trilogía de esta especialidad.

En mi contribución he preparado un capítulo sobre la profesión de tecnoantropólogo en el que he propuesto un marco de referencia de la profesión para ordenar las distintas intervenciones de los tecnoantropólogos en el mundo de la innovación. El marco es el siguiente:

A. Sectores de aplicación

  • a. La Tecnoantropología en el sector privado
  • b. La Tecnoantropología en el sector público
  • c. La Tecnoantropología en el tercer sector
  • c. La Tecnoantropología en el sector estratégico

B. Misiones de la tecnoantropología

  • a. Identificar necesidades tecnoculturales y fomentar la demanda tecnocultural
  • b. Fomentar una innovación centrada en los usuarios y socializar la tecnología
  • c. Fomentar la cultura y la sociedad digital, la sociedad del conocimiento, la cultura de la innovación y el consumo responsable de nuevas tecnologías
  • d. Diseñar la sociedad de la innovación

C. Tareas de la Tecnoantropología

  • a. Diseño, gestión y coordinación de proyectos
  • b. Investigación con usuarios o ciudadanos en proyectos
  • c. Diseño de conceptos, escenarios, ecosistemas, organizaciones y procesos tecnoculturales.

D. Estudios de Tecnoantropología

  • Sobre el mundo de la innovación
  • Sobre la cultura material
  • Sobre el sentido y usos de la Tecnoantropología
  • Sobre la Tecnocultura y sus conceptos
  • Sobre las herramientas y métodos de la Tecnoantropología
  • Sobre los usuarios de la tecnología
  • Sobre el diseño de culturas sintéticas
  • Etc.

Los ‘sectores’ cubren las áreas de intervención en las que participan distintos tecnoantropólogos. Las ‘misiones’, las responsabilidades que asumen en sus distintos niveles de intervención. Las ‘tareas’ son los tipos de concreciones prácticas que plasman su actividad y, los ‘estudios’, los tipos de contenidos y reflexiones que, en general, preocupan a los tecnoantropólogos.

¿Qué es lo profesional y lo académico en una Tecnoantropología?

academica-professionalAyer tuve un debate muy interesante con Artur Serra en el i2CAT. Estamos preparando un libro sobre la fundamentación de la Tecnoantropología con Iñaki y nuestros colegas mexicanos como corolario del seminario en el COLEF que tuvo lugar en Tijuana el pasado mes de septiembre. 

Yo le había pasado un borrador de mi capítulo sobre Antropología y Tecnoantropología en el mundo de la innovación y el me respondió que había un punto en el que discrepábamos. En el artículo yo distinguía la antropología profesional de la académica en términos de cual es el destino de su actividad (y bromeábamos con la imagen de que el despacho del antropólogo académico se encuentra en la universidad, y el del profesional en una consultoría). Estábamos de acuerdo en que la antropología académica distingue con fuerza la teoría de la práctica mientras que, en la profesional, prima más una estrategia mixta de learning by doing. En la instrucción académica es habitual que, primero, se fundamente la disciplina y, luego, se lleve a la práctica. La  teoría guiará la practica y la practica hará repensar la teoría. Esta dinámica forma un ciclo de conocimiento que retroalimenta el sistema. Las tesis doctorales de Antropología Social y Cultural, por ejemplo, acostumbran a proceder de esta manera. El estado del arte es el punto de partida de la investigación y, con su investigación, el académico aportará alguna cosa al banco de conocimientos y experiencias de la profesión. Es decir, a través de la legitimidad que le proporciona el trabajo de campo hará una contribución al corpus teórico de la disciplina.

Siguiendo los trabajos de Watzlawick, Beavin y Jakson sobre El lenguaje del cambio, yo comentaba a Artur que en la antropología académica la secuencia de la relación entre teoría (T) y práctica (P) se puntúa T-P-T (Léase: La teoría proporciona la guía para la práctica y la practica proporciona estímulos para repensar y mejorar la teoría). En cambio, desde una antropología profesional, la secuencia de la relación entre teoría y práctica se formula de otra manera: P-T-P (La práctica hace repensar la teoría para mejorar la siguiente práctica). Desde luego que en toda práctica siempre hay una teoría previa o implícita de la misma manera que en todo teoría hay una práctica previa. La realidad siempre es más compleja de como la explicamos. Así que, en rigor deberíamos escribir (P)-T-P-T en el primer caso y (T)-P-T-P en el segundo. Pero no hace falta complicarlo tanto porque el resultado es el mismo. O empezamos y terminamos por una teoría o por una practica. Era en este escenario comparativo que yo relacionaba a la Tecnoantropología con la secuencia P-T-P.

Pero, Artur, me recordaba que la narrativa sobre la diferencia entre un conocimiento teórico y un conocimiento práctico viene de la división entre filósofos y artesanos de la tradición griega. Y que esta división ha dado lugar a la actual división entre Ciencia y Tecnología, entre lo que son las universidades y las ingenierías. Y que, en un momento dado, las ingenierías necesitaron ir más allá del marco de su aplicación y empezaron a teorizar sobre lo que estaban haciendo. Es decir, una actividad ingeniera que era eminentemente práctica tuvo que hacer un esfuerzo de fundamentación teórica para mejorar su práctica. Cuando esto sucedió crearon sus propias universidad,es pero se trataba de (universidades) tecnológicas o politécnicas. Por otro lado, la búsqueda de una teoría del conocimiento tecnológico dio lugar al surgimiento de las Ciencias del Diseño o de lo Artificial (en referencia al libro de Herbert Simon: The Sciences of the Artificial, específicamente el cap. 5), que son distintas a las Ciencias Naturales. En los US, ponía Artur como ejemplo, esta distinción ha dado lugar a universidades ‘científicas’ fundadas, por un lado, por pastores protestantes como la de Harvard y Yale o cuáqueros como la de Cornell y, por el otro, universidades tecnológicas fundadas por industriales como el MIT o Carnegie Mellon donde Artur hizo su tesis sobre Design Culture. Por lo tanto, efectivamente, estamos antes dos tradiciones de conocimiento uno racionalista y/o empírico y el otro práctico y pragmático. Hasta aquí estábamos de acuerdo.

A partir de aquí la pregunta era: Cuando los tecnonatropólogos reflexionan sobre su experiencia, ¿Qué tipo de antropología hacen? ¿Una que es propia de la antropología académica o de la profesional? Artur postulaba que aquello era antropología propia de la academia y discrepaba conmigo porque yo había ubicado la teoría de la Tecnoantropología en el terreno de lo profesional. ¿Por qué habíamos discrepado en este punto? ¿Qué dábamos por supuesto en nuestros argumentos que llegábamos a dos polos distintos?

Al final, después de darle varias vueltas, concluimos que lo que había era, en realidad, dos maneras de hacer teoría. Que la teoría que se hace desde la práctica profesional no era la misma que la elaborada desde la práctica académica. Había una teoría académica y una teoría profesional. Una era la teoría de la ciencia natural (para la ciencia) y otra la teoría de las ciencias del diseño (para la tecnología). Y que, en adelante, teníamos que hablar de teoría para las ciencias naturales y de teoría para las ciencias del diseño. En definitiva, que, como tecnoantropólogos, cuando hacíamos teoría de la tecnoantropología seguíamos manteniendo el estatus de profesionales porque, el contexto en el que surgía esta reflexión, venía inducido por las necesidades de expandir la práctica de una actividad, la de una etnografía para el desarrollo del mundo y la cultura de la innovación.

Esta conclusión a la que llegamos a través del diálogo tuvo tenía sentido para nosotros porque nos permitía distinguir algunos aspectos que, a mi entender, necesitan una clarificación urgente ya que son una continua fuente de malentendidos. A continuación planteo una síntesis como contribución a esta clarificación. Lo hago en forma casi de corolario y utilizando el escenario del diseño y la tecnología:

  • Hay unos estudios académicos sobre Cultura Material y sobre Ciencia, Tecnología y Sociedad que pueden ser abordados desde una teoría más o menos funcionalista, naturalista, crítica, feminista u otras.
  • Hay una Antropología (del mundo) de la Tecnología. Esta Antropología es igualmente académica porque estudia la tecnología como fenómeno en el mundo.
  • Hay una Antropología del (mundo del) Diseño. Esta Antropología también es académica porque estudia el fenómeno del diseño como fenómeno especifico. Su objetivo no es diseñar sino entender el mundo del diseño con sus objetos, agentes y sus prácticas.
  • Pero, luego, hay una Antropología para el (trabajo de) diseñar. Esta Antropología hace una etnografía orientada a la investigación de los usuarios (User Research) con la finalidad de mejorar la usabilidad y aceptabilidad de los productos. Esta Antropología es profesional, aplicada y practica, es empírica y tiene una orientación naturalista. Su objetivo es resolver problemas. Esta antropología es una Tecnoantropología.
  • Hay una Antropología (desde las ciencias del diseño o sea, concebida como ingeniería) que diseña realidades sociales y culturales. Esta Antropología es profesional y requiere una Antropología para el diseño y el desarrollo que contraste sus diseños y prototipos con la realidad. Esta antropología es sintética (como a Artur le gusta llamarla por analogía con la biología sintética) y anticipadora o futurista (como le llamó Margared Mead en Culture and Commitment) o especulativa. Es una antropología que se ocupa no de lo que son las cosas sino de lo que podrían ser las cosas. Es un antropología que identifica posibles problemas y se explora qué sucedería si tal o cual cosa fuera real. Esta Antropología es también una Tecnoantropología.

A veces, estas cinco maneras de hacer antropología se plantean como excluyentes, como sucede en las diatribas de salón entre académicos y profesionales. Pero, en realidad, son complementarias y deben integrarse como parte de un proceso de formación y profesionalización de los antropólogos. Los tecnoantropólogos para poder ser consultores y tener las competencias profesionales requeridas deberían tener en su currículum formación y  trabajo de campo en proyectos académicos de Antropología de la Tecnología y Antropología del Diseño para, luego, poner en práctica una etnografía para la innovación y una tecnoantropología profesional. Es decir, deben conocer el modelo T-P-T para, luego, llevar a la práctica el modelo P-T-P. Y, aquí es donde los tecnoantropólogos se distinguen  de los antropólogos que siguen utilizando el modelo T-P-T. Cuando hacen teoría lo hacen para enriquecer el corpus de conocimientos prácticos de la Tecnoantropología.

Bibliografía sobre Tecnoantropología y temáticas afines

Ahí van algunas referencias bibliográficas de interés para la practica de la Tecnoantropología y antropologías afines

Technoanthropology
  • Borsen, Torn; Botin, Lars (2013) What is Techno-anthropology? Aalborg Universitetsforlag, Denmark
  • Matus, Max; Colobrans, Jordi; Ramirez, Rodrigo (Eds) (2015): Casos de estudio: Especial de Tecnoantropología. Colección Casos de Estudio núm. 4. Infotec, Conacyt, Mexico
  • Vannini, Phillip (Ed.) (2009) Material Culture and Technology in Everyday Life. Ethnographic approaches. Peter Lang, New York
Design Anthropology
  • Balsamo, Anne (2011) Designing culture .The Technological Imagination at Work. Duke University Press Books
  • Clarke, Alison J. (Ed.) (2010) Design Anthropology: Object Culture in the 21st Century. Springer Vienna Architecture
  • Gunn, Wendy y Donavan, Jared (Ed.) (2012) Design and Anthropology. Ashgate Publishing, Surrey-Burlington
  • Gunn, Wendy; Otto, Ton (2013) Design Anthropology: Theory and Practice. Bloomsbury, London-New York
  • Koskinen, Ilpo; Zimmerman, John; Binder, Thomas et al (2011) Design Research Through Practice: From the Lab, Field, and Showroom. Morgan Kaufmann
  • Yelavich, Susan; Adams, Barbara (Eds) (2014) Design as Future-Making. Bloomsbury Academic
  • -
  • EPIC
Market Anthropology
  • Carson, David J.; Audrey Gilmore, Chad Perry; Gronhaug, Kjell (2001): Qualitative Marketing Research. Sage Publications, Thousand Oaks, California
  • Lillis, Geraldine (2002) Qualitative Market Research: Principle & Practice (7 vols). Sage Publications, Thousand Oaks, California.
  • Mariampolski, Hy (2006) Ethnography for Marketers: A Guide to Consumer Immersion. Sage Publications, Thousand Oaks, California.
  • Moisander, Johanna Katarina; Valtonen, Anu (2006) Qualitative Marketing Research: A Cultural Approach. Sage Publications, Thousand Oaks, California.
  • Russell W. Belk (2006) Handbook of Qualitative Research Methods in Marketing. Edward Elgar Publish. Chelteham, UK
  • Sunderland, Patricia; Denny, Rita M. (2007) Doing Anthropology in Consumer Research. Left Coast Press
  • Usunier, Jean-Claude; Lee, Julie Anne (2012, 6ª) Marketing across cultures. Pearson
  • -
  • Journal of Qualitative Market Research
Organisational Anthropology
Business Anthropology
  • Cefkin, Melissa (2010) Ethnography and the Corporate Encounter: Reflections on Research in and of Corporations. Berghahn Books
  • Denny, Rita M., Sunderland, Patricia L (Eds) (2014) Handbook of Anthropology in Business. Left Coast Press
  • Jordan, Ann T. (2012) Business Anthropology. Waveland Press.
  • Tian, Robert Guang; Zhou, Daming; Marrewijk, Alfons van (201, 2ª2)  Advanced Readings in Business Anthropology . North American Business Press
  • Walle, Alf H. (2013) Rethinking Business Anthropology: Cultural Strategies in Marketing and Management. Greenleaf
  • -
  • Journal of Business Anthropology
Digital Ethnography
  • Boellstorf, Tom; Nardi, Bonnie; Pearce, Celia (2012) Ethnography and Virtual Worlds: A Handbook of Method. Princeton University Press
  • Boellstorff, Tom (2008) Coming of Age in Second Life: An Anthropologist Explores the Virtually Human. Princeton University Press
  • Brennen, Bonnie S. (2013) Qualitative Research Methods for Media Studies. Routledge
  • Hine, Christine (2015) Ethnography for the Internet: Embedded, Embodied and Everyday. Bloomsbury Academic
  • Horst, Heather A.; Miller, Daniel (Eds) (2012) Digital Anthropology. Bloomsbury Academic
  • Kozinets, Robert V (2009) Netnography: Doing Ethnographic Research Online. SAGE.
  • Underberg, Natalie M.; Zorn, Elayne (2014) Digital Ethnography: Anthropology, Narrative, and New Media. University of Texas Press
Quick Ethnography
  • Beebe, James (2001) Rapid Assessment Process. Altamira Press
  • Beebe, James (2014, 2ª) Rapid Qualitative Inquiry: A Field Guide to Team-Based Assessment. Rowman & Littlefield Publishers
  • Ervin. Alexander M. (2005, 2ª) Applied Anthropology: Tools and Perspectives for Contemporary Practice. Pearson (Partes III y IV)
  • Handwerker, W. Penn (2001) Quick Ethnography. Altamira Press, Lanhanm et al.
  • Ladner, Sam (2014) Practical Ethnography. A guide to doing ethnography in the private sector. Left Coast Pres

 

Especialidades de la Tecnoantropología

(A Iñaki Martin con quien he discutido muchas horas sobre el tema. Algunas ideas que aquí expongo son el producto de nuestras conversaciones)

En general a la Tecnoantropología se la identifica como una especialidad profesional de la Antropología y se la ubica en ámbito de la Antropología Aplicada o Práctica. Esto nos invita a creer que la Tecnoantropología constituye una especialidad coherente y unitaria, aunque, en realidad, la Tecnoantropología adolece, como la misma Antropología, de cierta confusión. La Tecnoantropología puede explicarse como si fuera un sólido platónico, sino más bien como una comunidad de intereses en constante interacción.

Dado que tanto el mundo tecnológico como el mundo cultural son transversales a la experiencia humana, la Tecnoantropología se encuentra en la misma posición de duda en la que se encuentra la Antropología. Podría estar en todo y, por lo tanto, no puede estar en todas partes. Aunque, a diferencia de la Antropología genérica, la Tecnoantropología tiene algo en lo que agarrarse, la cultura material y sus circunstancias. Sin embargo su interés por la tecnología nos lleva a pensar que quizás la Tecnoantropología, en realidad, no sea tanto una especialidad técnica de la Antropología sino una especialidad de la ingeniería social o del diseño cultural. Es decir, sospechar que el origen (o el detonante) de la eclosión de la Tecnoantropología no es la evolución de las ciencias sociales sino la necesidad de expansión de las ingenierías y el diseño en el territorio social en el que se implantan las tecnologías. Los ingenieros y los diseñadores hace mucho tiempo que se han dado cuenta de que las tecnologías y los diseños no sólo deben ser producidas sino también socializadas.

Sin embargo, no acostumbramos a verlo desde esta perspectiva porque aquellos que nos definimos como tecnoantropólogos tenemos la carrera de Antropología. Los antropólogos somos gente que hemos estudiado ciencias sociales y/o humanidades, y ésta es nuestra identidad. De todas maneras, las biografías personales de los tecnantropólogos demuestran que, mayormente, se trata de antropólogos disidentes del grupo mayoritario de la Antropología, de antropólogos situados en las fronteras de la Antropología, de gente que, en realidad, ha aprendido a articular una doble lógica, la de los antropologos-ingenieros y que, desde su nueva idiosincracia, adapta o crea y aplica al mundo de la innovación tecnocultural sus herramientas de antropólogo: la etnografía y otras formas de investigación cualitativa para participar, así, en el proceso de transformación del mundo en el que viven.

Por lo tanto, podría ser que la genealogía de la tecnoantropología debería buscarse en la tradición no de la sofós, sino de la tekné, una tradición compartida por los ingenieros y los diseñadores que proporciona a la Tecnoantropología su anclaje con la realidad profesional , un anclage que, a veces, resulta esquivo a la Antropología general.

Al alinearse con las ingenierías y el mundo del diseño, la Tecnoantropología puede intervenir en distintos momentos del proceso de innovación tecnocultural (o en la llamada cadena de valor de la innovación, o de I+D+i) o bien, centrarse en una tecnología específica para ofrecer algún tipo de servicio al mundo. Para el primer escenario puede consultarse algunos post anteriores de este blog (ver ¿Cómo explicar qué es y qué hace la Tecnoantropología?, Tres Tecnoantropologías, La Tecnoantropología y la innovación tecno-cultural o Tecnoantropología, etnografía y autoetnografía). Para el segundo escenario voy proporcionar una lista de algunas tecnologías que están transformando efectivamente el mundo y en las que inclusión de la dimensión social y cultural puede contribuir a cambiar las cosas. Esta lista no es exhaustiva.

Tecnoantropología y TIC

Habitualmente se menciona a las TIC como uno de los escenarios en los que la Tecnoantropología puede desplegarse y aplicar sus herramientas. Este es uno de los escenarios más habituales en los que trabajan los tecnoantropólogs. Sin embargo, las TIC deben leerse no como una tecnología sino como un conjunto de tecnologías. Más apropiado seria hablar de Internet, de ordenadores y otros dispositivos electrónicos, de aplicaciones o de plataformas, de realidad augmentada, de multiconferencia, de holografías o de simuladores. Estos objetos electrónicos, este programario o estas tecnologías está cambiando la manera de comunicarse, de hacer , de ser, de tener y de pensar el mundo. Es habitual que los tecnoantropólogos participen en la creación de experiencias nuevas y que participen conectando la tecnología con la sociedad, es decir, investigando las experiencias de los usuarios con durante las etapas creativas, la exploración de los prototipos o los usos de las tecnologías en la vida cotidiana de los usuarios, o diseñando proyectos que impliquen la coordinación de varios agentes para impulsar proyectos tecnoculturales.

Como la Tecnoantropología, las TIC son transversales. No son un sector industrial más, deberían considerarse un metasector, un sector de sectores, un sector sectorizador. Un sector que se une a otros sectores y, a través de esta unión, crea hibridaciones nuevas que cambian la manera de hacer, de percibir y de conocer el mundo.

Tecnoantropología y tecnología de la replicación (3D)

Dado que las nuevas tecnologías pretenden introducirse en la sociedad, mientras haya I+D+i los tecnoantropólogos siempre tendrán oportunidades de investigar los procesos de cambio propiciados por la introducción de los nuevos objetos tecnoculturales o de participar activamente en el diseño de sistemas tecnosociales en los que los objetos tecnoculturales adquieren valor. Por ejemplo, diseñando un sistema de relaciones socio-económicas a partir de la introducción de impresoras 3D en una comunidad, lo que crea un ecosistema tecno-cultural y social en el que la introducción de estos objetos da lugar a la creación de relaciones entre productores y proveedores que crean nuevas oportunidades de producción y consumo y, un ciclo de trabajo, servicio y enriquecimiento de la comunidad. En este tipo de proyectos la Tecnoantropología participa no solo explorando los usos de la impresión 3D, sino, diseñando ecosistemas tecnoculturales, creando relaciones y significados, y proporcionando experiencias y nuevas dinámicas tecnoculturales a partir del usos de nuevos objetos tecnológicos.

El mundo de la impresión en 3D se basa en una revolución conceptual, en la substitución del proceso de fabricación por piezas y posterior montaje por el de la replicación mediante impresión. Además de objetos de difícil creación por medios mecánicos o moldes ya se estan imprimiendo muchas cosas, desde bombones, piezas de todo tipo y figuras impossibles, hasta coches, y edificios. Parece que ni el tamaño, ni la complejidad, ni el tipo de material es un problema. Los nanomateriales, por ejemplo, proporcionan soluciones que antes no eran viables como imprimir la cubierta de un estadio con materiales que pesan un 0,3% de lo que hubieran pesado originalmente.

La tecnología de la replicación ya hace unos que empezó a revolucionar el sistema industrial. Para la Tecnoantropología, además de explorar los usos de estas tecnologías, hay una interesante tarea prospectiva por hacer, ¿como podría ser un mundo en el que la producción no sea lograda por ensamblaje de piezas moldeadas o torneadas sino por impresión? ¿Qué sucederá en los hogares, los talleres y las fábricas a medida que se perfeccione este tipo de impresiones y mejore su funcionalidad y prestaciones? ¿Qué sucederá cuando el común de las personas tengan acceso a esta tecnología y la empleen para las reparaciones de sus objetos personales? ¿Qué harán con ella? ¿Qué sucederá con las relaciones de dependencia con el sistema de producción y mantenimiento, o de consumo? Todo esto debe estudiarse y evaluarse y, para ello, son necesarios espacios de investigación.

Desde muy temprano la Tecnoantropología ha destacado la necesidad de crear estos espacios específicos a los que ha llamado living labs (¿Qué son los Living Labs?) y de metodologías para la observación de las conductas y los pensamientos en situaciones de vida cotidiana, profesional o recreativa. Aquí los tecnoantropólogos se encargan de diseñar y dinamizar estos espacios de investigación desde los que se informa de las percepciones, usos reales o imaginarios relacionados con estas novedades tecnológicas. Mientras que la tecnología abre nuevas posibilidades, alguien tiene que imaginar o ayudar a imaginar usos de estas tecnologías.

Tecnoantropología y nuevos materiales

¿Qué se podría hacer con el grafeno? ¿O con la fibra óptica aplicada al textil o a la arquitectura? El grafeno es un nuevo material tan sumamanete resistente y, a la vez, tan sumamente ligero que desafía nuestra experiencia. ¿Cómo podría ser un mundo en el que objetos tradicionalmente pesados han sido substituidos por objetos de grafeno? ¿Como seria una casa, un coche o una bicicleta de grafeno? ¿Cómo cambia las constricciones tradicionales del mundo de la arquitectura, de la industria aeroespacial o de la ingeniería naval? ¿Cómo podría cambiar las cosas, por ejemplo, la materia inteligente aplicada a la robótica? Hay ideas originadas en la ciencia ficción  que se convierten en retos del sistema de I+D real.  ¿Qué sucederá en la industria alimentaria y con los hábitos del consumidor, o las percepciones de la sociedad cuando el replicador de comida de la Next Generation de Star Trek sea una tecnología común? ¿O cuando los hologramas de la holocubierta de la Next Generation permitan crear simulaciones sólidas inteligentes?

Todo esto hay que ir imaginándolo y probandolo pero no sólo técnicamente desde el punto de vista ingeniero (el como funciona) sino social y cultural (el como se usa desde el punto de vista de los usuarios y los científicos sociales). Dado que los proyectos de cambio son cambios tecnoculturales, ahí donde haya un proyecto tecnológico debe haber un proyecto social y cultural. Las innovaciones son proyectos tecnoculturales (ver La Tecnoantropología y la innovación tecno-cultural)

Tecnoantropología y el mundo smart

El fenómeno de las smart cities, regions, island o countries, los smart buidings, houses o hotels, los smart cars o cualquier tipo de objeto “inteligente” que genera información digital y la transmiten a través de Internet (la Internet de los Objetos) abre un abanico de posibilidades a la Tecnoantropología. ¿Como se vive en lugares así? Vivir en un espacio rodeado de beacons, sensores o emisores de radiofrecuencia entre otros cacharros conectados a Internet y cuya información emitida se procesa mediante máquinas capaces de manejar grandes cantidades de información (ahora llamada big data para los ordenadores cuánticos) cambian el tipo de conocimientos que tenemos acerca del funcionamiento de la ciudad u otro ente inteligente. Una ciudad que puede “pensarse” a si misma porque está toda ella conectada a Internet o en la que las farolas informan en tiempo real de lo que está sucediendo a las alcantarillas de la ciudad, su red eléctrica, de  suministro de gas, de telecomunicaciones, la circulación, los aparcamientos, el tráfico, los accidentes, los problemas de seguridad, el estado de las vías publicas, de los parques y jardines, el estado de los contenedores, la circulación de los transportes públicas, la relación con el ciudadano, etc. es una ciudad “inteligente”. Esta inteligencia sirve tanto para mejorar la planificación y la gestión eficiente de la ciudad como para incrementar la calidad de vida o la seguridad del ciudadano. Pero, ¿cómo se vive en una ciudad inteligente? ¿Como se aprende a ser un ciudadano conectado a una ciudad inteligente? ¿Y si alguien no quiere? ¿Será el dispositivo móvil el instrumento que utilizaremos para interaccionar con la ciudad inteligente? Técnicamente tanto el mundo como las ciudades “inteligentes” tienen un largo recorrido por delante, de tecnificar la sociedad y de socializar la tecnología.

Tecnoantropología y robótica

Otra ámbito de sumo interés para la Tecnoantropología es el mundo de la robótica, especialmente el de la robótica humanoide. Aquí hay varios temas de interés tecnocultural. Por ejemplo el de la convivencia con los robots en la vida cotidiana de las personas, y el de la inteligenbcia artificial. Para conocer estas reacciones y tenerlas en cuenta para la democratización de nuevos seres dotados de inteligencia y movimiento articular, los tecnoantropólogos tienen muchos deberes por hacer. Deberían ser los primeros en aprender a convivir con los robots humanoides e informar de como se construye esta convivencia y qué nuevas experiencias nacen de ella. En estos ámbitos hay magníficas etnografías aplicadas por hacer sobre experiencias fascinantes. La convivencia con robots humanoides hace tiempo que ha dejado de ser ciencia ficción. Los robots humanoides proliferan como maestros, acompañantes, cuidadores, médicos, cirujanos e informadores, interpretes musicales, jugadores de balonpié, militares, bailarinas, o actrices.

Tecnoantropología y cibercuerpos

Otro ámbito no menos trascedente por sus implicaciones biotecnoculturales es el de los ciborgs o la interacción entre cuerpos humanos y tecnología. Aquí no se trata sólo de las prótesis tecnológicas que restituyen al cuerpo humano su apariencia antes de un accidente. Sino de prótesis para incrementar la movilidad, las sensaciones o las percepciones humanas más allá de sus atributos naturales. Tanto la biotecnología como la manipulación genética como la bioimpresión o la substitución (o añadido) de prótesis tecnológicas al cuerpo humano plantea una nueva presencia en la sociedad, la de la comunidad de los cibercuerpos o los ciberorganismos (ciborg). ¿Cómo serán los humanos aumentados o alterados genéticamente? ¿Y los que incorporen implantes tecnológicos en sus cuerpos para mejorar sus funciones naturales como sucede con la vista, la oído o el olfato? Alguien tendrá que estudiar estar novedades en el género humano y valorarlas, ver qué sucede cuando los ciborgs convivan con otras personas. Aquí la Tecnoantropología con sus técnicas etnográficas tiene muchas situaciones que documentar y mucho material sobre el que reflexionar. La vida en el espacio, por ejemplo, dependerá no sólo de proteger el cuerpo humano de la radiación, de los efectos de la ausencia de la gravedad, la hibernación prolongada o los viajes de larga duración, sino de la adaptación del cuerpo humano a los viajes espaciales.

Antropología y Tecnoantropología

Hay otras posibilidades para la Tecnoantropología, para identificarlas hay que estar atentos a las innovaciones tecnológicas e interrogarse sobre su impacto socio-cultural. En el pasado, la Antropología buscó la diferencia en el pasado y en la lejanía geográfica. En el presente, la Tecnoantropología encuentra las diferencias en las límites de la propia sociedad y cultura, justo ahí donde la imaginación tecnocultural empieza a cristalizar, ahí donde la ciencia ficción deja de ser ficción y empieza a proporcionar las primeras manifestaciones de realidad. Estos territorios fronterizos del tiempo poblados por comunidades de científicos y tecnólogos creativos, emprendedores, visionarios e idealistas varios, atraen a los tecnoantropólogos como antaño las comunidades tradicionales atraían a los antropólogos.

Tecnoantropología, etnografía y autoetnografía

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Si una de las bases de la etnografía es la observación participante en comunidades y sociedades distintas a las que pertenecen los investigadores, pero la tecnoantropología se aplica el mundo de la Investigación, el desarrollo y la innovación (I+D+i) contemporánea al que ellos mismos pertenecen, entonces, los tecnoantropólogos, al hacer etnografía en comunidades tecnoculturales e innovadoras en su propia sociedad y en la que ya participan y con la que se implican, resulta que, en realidad, no sólo están haciendo etnografía sino implicación auto-observada, es decir autoetnografía, descubrimiento y transformación. Por sus implicaciones esto merece una reflexión.

La tecnoantropología plantea un dilema a la antropología clásica no solo de forma sino también de fondo. Tanto la antropología cultural norteamericana como la antropología social británica o la etnologie francesa nacieron como disciplinas especializadas en comprender y explicar a los otros. El valor que aportaba esta especialidad a los intereses de la sociedad industrial moderna dependía de los proyectos militares, económicos, políticos, sociales, culturales o recreativos en los que la variedad de antropólogos y antropólogas se implicaban profesional o académicamente. La etnografía que acompañaba esta antropología desarrolló unos debates que han perdurado hasta el presente. ¿Cuál debía ser la postura ante las sociedades tradicionales? ¿Había que observarlas sin “contaminarlas” y mantenerlas “puras” o había que contribuir a su desarrollo? ¿Y si se contribuía a su desarrollo, debía hacerse desde dentro de la comunidad ayudando a los perfiles más modernizadores, como en la Investigación Acción, o desde fuera imponiendo nuevas estructuras, conductas y conceptos? Las distintas posturas ante el fenómeno del cambio garantizaba la diatriba entre idealistas y pragmáticos o entre tradicionalistas y modernizadores.

Sin embargo, la tecnoantropología, al igual que las nuevas antropologías hechas por aquellos que antaño hubieran sido llamados indígenas, nativos o aborígenes surge de la propia sociedad objeto de estudio y, cuando observa las comunidades que le rodean, resulta que se está observando a sí mismas. Estos nuevos antropólogos y antropólogas son a la vez sujetos y objetos de estudio, son simultáneamente “ellos” y los “otros”. Cuando observan a los “otros” se están observando a sí mismos. Y cuando los describen no pueden evitar describirse a sí mismos. Es decir, sus etnografías son autoetnografías, son relatos implicados. Pero no en el solipsismo postmoderno de El otro por sí mismo (Baudrillard) sino de que el otro se ve a sí mismo porque realmente esta interpretando la misma cultura de la que procede y por lo tanto, lo que está proyectando en el otro tiene mucha más empatía que si perteneciera a una cultura realmente aliena a la suya.

En este punto la antropología clásica y de cuño positivista tiene una “solución”: prohibido hacer trabajo de campo en las comunidades a las que se pertenece. Esta condición de la antropología decimonónica no es aceptable per muchos motivos. Entre ellos porque insiste en un cientificismo y una presunta objetividad que Clifford Geertz desmitificó en Works and lives. The anthropologist as author (1988) y otros autores han descalificado desde una antropología postmoderna, la postcolonial y la crítica. Por lo tanto, la única solución de continuidad para una antropología contemporánea que busque el encage y anclaje en la propia sociedad es asumir su subjetividad de una manera optimista y con finalidades prácticas. En consecuencia, su objetivo es tratar de domesticar y sistematizar aquella subjetividad que durante un tiempo fue estigmatizada como “pecado” científico y que ahora se convierte en una esperanza para el conocimiento. Tanto la antropología hecha por los indígenas formados como antropólogos en las universidades como la tecnoantropología son antropologías fundamentalmente autoetnográficas y deberían reconocer y poder ofrecer como producto una subjetividad practica.

Sin embargo, la noción de subjetividad práctica tiene una antípoda, una subjetividad excesivamente intimista y descriptiva. En el mundo de las autoetnografías esta dicotomía se presenta con los términos autoetnografías analíticas (Leon Anderson) y autoetnografías evocativas (Carolyn Ellis y Arthur B. Buchner). Las autoetnografías evocativas continúan la tradición de la etnografía académica mientras que la tecnoantropología, como especialidad profesional, emplea autoetnografías analíticas y prácticas, así como autoetnografías colaborativas que se luego se contrastan entre los colaboradores. Cuando la autoexploración es dirigida, sistemática y crítica, y, además, tiene un componente de contraste colectivo, la fragilidad de una subjetividad individual se consolida en el grupo y da lugar a un conocimiento colectivo emergente, un conocimiento surgido del tanteo y el diálogo entre experiencias distintas que se inspiran unas a otras y cooperan para enriquecer sus percepciones.

En trabajos de tecnoantropología dedicados a conocer las experiencias de los usuarios esta fórmula metodológica resulta excepcionalmente útil. Los investigadores no sólo investigan sino que se implican como usuarios y actúan como usuarios-investigadores o investigadores-usuarios incluso investigadores-usuarios-consultores. Cada investigador tiene sus experiencias como usuario, pero, como investigador, documenta su experiencia y, como consultor, analiza tales experiencias sabiendo que tiene que presentar un informe final práctico. Al sumar las experiencias de los distintos investigadores se completan las tipologías generadas individualmente por cada investigador, se suman las ideas, se enriquecen los conceptos y los patrones identificados, las percepciones y las interpretaciones. Si la experiencia de las autoetnografías colaborativas se contrasta con las de usuarios no especializados recopiladas mediante otras técnicas de interrogación y observación, entonces, se confirman o refutan los resultados procedentes de las autoetnografías de los usuarios-investigadores, y se validan o se procede a enriquecer los resultados de la investigación.

Sobre autoetnografías prácticas puede consultarse:

Anderson, Leon (2006). “Analytic autoethnography” en Journal of Contemporary Ethnography, vol. 35, nº 4, pp. 373-395, disponible en https://cidocstudents2012.wikispaces.com/file/view/Anderson–Analytic+Autoethnography.pdf
Colobrans, Jordi (2013) “Autoetnografías aplicadas al mundo de la innovación. Usos de las autoetnografías analíticas en la exploración de plataformas informáticas, programas de formación innovadores e investigación de mercados”. En Actas del XI Congreso Español de Sociología. FES, Universidad Complutense de Madrid, 10-12 julio en http://www.fes-web.org/uploads/files/modules/congress/11/papers/386.pdf
Chang, Heewon (2008). Autoethnography as method, Left Coast Press, Walnut Creek, CA
Chang, Heewon; Ngunjiri, Faith, Wambura; Hernandez, Kathy-Ann C. (2013). Collaborative Autoethnography, Left Coast Press, Walnut Creek, CA

Taller de Tecnoantropología y eSalud. Nuevas Tecnologías para fomentar la movilidad entre la gente de edad

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FITXA TÈCNICA

Organitza: ACPA (Associació Catalana de Professionals de l’Antropologia)
Organismes participants: Livinglabing, i2Health Sant Pau, Projecte Com’on (Coopenhaguen LivingLab)
Lloc d’impartició: Barcelona, i2Healh-Sant Pau (Hospital de Sant Pau)
Títol: Certificant d’Assistant Research del projecte Com’on
Orientació: Taller de formació-professionalització
Durada del taller: Octubre-Novembre (semi-presencial)
Núm. places: Màxim 20
Requisits d’admisió: Graduats i estudiants universitaris
Requisits específics: SmartPhone tipus Android (Preferiblement un Samsung o que tingui una pantalla de 4,3’)

Más información

Tecnoantropología y Etnografía Rápida

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Los antropólogos hacen su trabajo de campo fundamentalmente utilizando técnicas etnográficas y cualitativas. El valor que aporta la etnografía es la presencia del investigador en el lugar y entre las personas que estudia. Por lo tanto, la etnografía permite el conocimiento de los fenómenos sociales y culturales a partir de la experiencia del investigador en el contexto en el que se producen tales fenómenos. La proximidad del investigador, la participación en el contexto y el intercambio con las personas y los objetos investigados proporcionan al etnógrafo una perspectiva característica. Conoce de primera voz y vive experiencias en primera persona.

Tradicionalmente la etnografía se empleó para el conocimiento de las culturas tradicionales, sin embargo, pronto se descubrieron sus bondades para el conocimiento de las culturas tecnológicamente desarrolladas. A partir de los años 80s hemos asistido a un creciente interés por la etnografía desde el mundo de las organizaciones, del diseño, de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (Las TIC), de la comunicación y la publicidad, del marketing y de los proyectos de innovación tecnocultural.

Sin embargo, la creciente demanda de informes etnográficos en el mundo de los negocios y del comercio así como en el mundo del diseño y desarrollo de nuevos productos y servicios está exigiendo a la etnografía una diligencia y formatos prácticos a la que no estaba acostumbrada. Históricamente, el trabajo de campo de los antropólogos requería una dedicación larga y prolongada. Incluso en la actualidad, desde el punto de vista académico, un trabajo de campo inferior a 6 de meses es visto con cierto recelo. Lo esperado por la comunidad de los antropólogos es que un trabajo de campo ocupe por lo menos dos o más años de la vida del investigador. Esta temporalidad académica resulta excesiva e incompatible con los tiempos y ritmos de los proyectos de I+D+i. La consecuencia ha sido que los diseñadores, los desarrolladores de software, los comunicólogos, los publicistas y, entre otros, los profesionales del marketing han desarrollado su propia etnografía funcional para satisfacer sus propias necesidades al margen de la etnografía académica, lo que ha dado lugar a una etnografía rápida, “exprés” o de “guerrilla”.

El fenómeno de la etnografía rápida, pues, con su aporte de foco y especificidad al trabajo etnográfico tradicional generalista y prolongado ha sido una manera de abrir (o liberar, o adaptar) la etnografía del entorno académico para aprovechar mejor su valor en el ciclo de la producción y el consumo. Para poder ser de utilidad al mundo de las empresas, las instituciones o a las entidades sociales y organizaciones no gubernamentales, la experiencia profesional demuestra que, con frecuencia, los informes etnográficos deben poder presentarse en semanas, a los sumo tres meses.

Sin embargo, la “rapidez” de estas nuevas formas funcionales de etnografía aplicada no deben asociarse a perdida de calidad. Más bien, todo lo contrario. Cuando los objetivos son funcionales y la demanda de información y conocimiento es concreta, se puede hacer una etnografía rápida en muy poco tiempo y dar respuestas muy precisas y satisfactorias para el cliente. Un equipo de antropólogos profesionales puede recopilar mucha información en muy poco tiempo. Por ejemplo, en el caso del proyecto de CultHunting liderado por aPortada, un grupo de cuatro antropólogos hizo una intervención durante una semana en una empresa de perfumes y productos de belleza y el informe sirvió para diseñar un programa de actividades sociales y culturales en la empresa orientado a la mejora del clima laboral y el dinamismo de la cultura organizativa (ver colaboración en el proyecto CultHunting). En el ámbito de la exploración de los objetos tecnológicos por parte de los usuarios, algunas etnografías llegan a realizarse en unas pocas horas o semanas, suficientes para identificar errores, necesidades, propuestas o perspectivas distintas (ver proyecto de música distribuida, proyecto de La Carpeta Personal de Salud, el de LivingLab4Careers o del rediseño del mando a distancia del televisor). En el ámbito de la creatividad puede verse el proyecto ¿Qué harías con un botón?), o en el de la innovación social (ver proyecto sobre cómo cambiar el sistema catalán de empleo), o de la creación de plataformas para eLearning a través de autoetnografías aplicadas (ver proyecto de Sefed Online) o de cambios en la oferta de servicios museísticos (ver proyecto de Arts Combinatòries) realizados mediante colaboraciones con el Citilab y la Fundación I2CAT

Un caso muy ejemplar de etnografía y autoetnografía rápida es un proyecto que tuvo lugar entre mayo y junio de 2014 liderado por Market ADD y Livinglabing para el Ayuntamiento de Barcelona dedicado a proporcionar bases conceptuales para la renovación de la web de la ciudad de Barcelona. En este proyecto se aplicaron varias técnicas etnográficas y cualitativas que permitieron recopilar grandes cantidades de información en muy poco tiempo y de manera distribuida. Por ejemplo, para conocer las necesidades de información de los ciudadanos, para explorar los conceptos de Barcelona, Barrio, Distrito y Ayuntamiento, para conocer las experiencias de los usuarios en el manejo de la web de Barcelona o para documentar sus estrategias de búsqueda y sus emociones y pensamientos durante el proceso de búsqueda. En este proyecto trabajó un equipo de 8 antropólogos durante un mes y medio. El proyecto empezó con un Taller de Autoetnografís Analíticas que se realizó a través del ACPA (Asociación Catalana de Profesionales de la Antropología) seguido de un contrato de trabajo para el proyecto con los participantes.

La etnografía rápida, pues, es una manera efectiva de introducir la investigación etnográfica en la cadena de valor la innovación y dar trabajo a las nuevas generaciones de antropólogos profesionales. Los informes etnográficos son un producto que pueden ofrecer tecnoantropólogos, antropólogos y todos aquellos que desarrollen habilidades y competencias para la etnografía y la investigación cualitativa profesional.

Ver bibliografia sobre etnografia rápida (Quick Ethnography) y aplicaciones de la etnografia al marketing

¿Qué son los Living Labs?

Descubrí el mundo de los living labs a mediados del 2009. Estaba terminando una colaboración en un proyecto europeo (EURODITE 2005-09) sobre las dinámicas de la innovación. Comparábamos estas dinámicas en varias regiones de la UE. Éramos 20 equipos de investigación coordinados. Desde el IGOP, de la UAB, yo estaba estudiando el Sistema Catalán de Innovación y su red de parques científicos, empezando por el Parque Científico de Barcelona. Como sector de aplicación, la biotecnología en Catalunya. En aquella época yo estaba tratando de entender de qué se hablaba cuando se hablaba de la innovación y terminé hablando de innovación tecnológico pero oyendo, también, de innovación social. ¿Qué era la innovación social? En una de las muchas entrevistas que hice a personas responsables de instituciones relacionadas con el mundo de la innovación fui a parar al citilab de Cornellà donde entrevisté a Artur Serra que estaba como director de investigación. Ya hacía años que nos conocíamos de otras investigaciones sobre Internet y redes sociales, los dos somos antropólogos, pero hacía unos cuantos años que no hablábamos. El reencuentro fue muy interesante. El citilab era un centro de innovación social y un living lab.

Al cabo de un par de meses estaba trabajando en el citilab. Estuve allí hasta el 2012. En paralelo, el 2010 empecé también empecé a colaborar con la Fundación i2CAT, otro living lab y, con Artur, creando y coordinando la Unidad de Living Labs hasta el 2013. Conocí Neápolis de Vilanova y la Geltrú, el Tecnocampus de Mataró, el 22@, Guifi.net y otros living labs. Todos estos living labs pertenecían a la EnOll, la red europea de living labs creada en el 2006. En la actualidad la EnOll tiene registrados 331 living labs. Desde el 2010 cada año se celebra una Summer School of Living Labs. La primera tuvo lugar en la Cité des Sciences de París, la segunda en el Citilab de Cornellà de Llobregat, Barcelona.

Pero ¿qué son los Living labs? Para entender el mundo de los living labs es recomendable empezar distinguiendo los distintos usos de la expresión. Esta expresión puede designar por lo menos cuatro tipos de fenómenos:

  • Espacios físicos nativos de la sociedad y economía del conocimiento dedicados al mundo de la innovación en alguna o algunas de sus expresiones tecnológicas, sociales, culturales o simplemente tecno-culturales (por ejemplo en el registro de la EnOll)
  • Formas híbridas de organización (que tienen en cuenta la fórmula del PPPP – Public Private People Partnership- y que se observa por ejemplo, en la composición de los patronatos de las fundaciones constituidos por gente del mundo de la administración, la empresa, la academia y el mundo asociativo, lo que se conoce como el ‘modelo de la cuádruple hélice’)
  • Una metodología de trabajo relacionada con el principio de la innovación centrada en la gente (People Centred Innovation), la innovación abierta (Open Innovation) y el empoderamiento y participación de los ciudadanos (empowerment)
  • Unos métodos de trabajo mayoritariamente cualitativos y etnográficos dedicados a conocer las experiencia de los usuarios con productos, servicios, plataformas, aplicaciones tanto en las fases de la I+D como en la etapa de mercadeo e innovación (que emplean a científicos sociales, diseñadores, desarrolladores e investigadores de mercado).

Es decir, la expresión ‘living lab’ funciona como una expresión paraguas que permite referirse a una serie de espacios físicos, sociales y/o simbólicos que facilitan el encuentro entre las iniciativas tecnológicas, sociales y culturales. De este encuentro pueden salir proyectos de cualquier tipo, de I+D o de innovación, con mayor o menor peso en la dimensión tecnológica, social o cultural  (generalmente se trata de proyectos tecno-culturales, es decir, de proyectos que combinan estos tres factores) y cada vez más, requiriendo algún modelo de negocio que asegure su sostenibilidad y continuidad en el tiempo.

En un living lab ideal encontraríamos, por ejemplo:

  • proyectos dedicados a la formación y difusión de la cultura digital, el arte y la creatividad, y las nuevas tecnologías,
  • proyectos dedicados a la creación y dinamización de comunidades de usuarios,
  • proyectos de I+D (cuando se conciben, diseñan y exploran nuevos productos o servicios con los usuarios),
  • proyectos de innovación (cuando estos productos o servicios se introducen en el mercado y la sociedad),
  • proyectos y eventos dedicados al networking,
  • proyectos de emprendeduría, y
  • servicios de co-working, viveros de empresa, ayuda a los emprendedores, a la impulsión de proyectos, etc.

Sin embargo, en el día a día de los living labs, la realidad es confusa y compleja y estos nuevos espacios no son fáciles de gestionar. Entre otras cosas porque, al ser nuevos, aún no hemos aprendido a manejarlos de manera efectiva y, como consecuencia, a veces, la pirotécnica, el humo y la palabrería se mezcla con los resultados. A veces s se ponderan las bellezas de unos nuevos vestidos imperiales que no son fáciles de percibir. Y no es que el emperador vaya necesariamente desnudo sino que como aún no ha descubierto el tipo de vestimenta que debe llevar para una ocasión llamada innovación  busca con qué podría vestirse.

En suma, que el mundo de los living labs deberíamos ser Atrevidos, Activos, Críticos y Pacientes. Atrevidos para descubrir y explorar territorios tecno-culturales nuevos y encontrar nuevos recursos y oportunidades. Activos porque el acto caminar se demuestra con la experiencia del andar. Críticos para separar el grano de la paja. Y Pacientes porque las contradicciones, las iluminaciones, las fantasías y la cosmética abundan tanto aquí como en cualquier otro territorio dorado y embellecido por las expectativas de cambio, pero sabiendo que los cambios reales acostumbran a ser lentos y que los frutos de la tierra crecen al ritmo de la naturaleza no de los sueños.

ARTICULOS:

RECURSOS

Taller de Tecnoantropología (ACPA-UB)

Esta semana ha terminado el primer Taller de Tecnoantropología organizado por el ACPA e  impartido en la UB (marzo-abril 2014, 15 hs) por Jordi Colobrans.

Los talleres del ACPA (Associació Catalana de Professionals de l’Antropologia) son herramientas de profesionalización de la Antropología. En este taller se han desarrollado dos proyectos tecno-culturales, y se ha trabajado desde la generación y selección de ideas hasta la elaboración de la propuesta.

El mundo de las autoetnografías

Autoethnography

Las autoetnografías pueden ser evocadoras o analíticas. En la Tecno-Anthopología y otras antropologías profesionales utilizamos las autoentnografías aplicadas o analíticas como método de conocimiento. Las autoetnografías són la herramienta que utilizan los equipos de usuarios-investigadores. Estos equipos utilizan las autoetnografias de manera colaborativa (Collaborative autoethnography)

 

Artículos sobre Autoetnografías analíticas

La User Experience Research (UXR)

UXR

La User Experience (UX) y la User Experience Research (UXR) es una espacio de investigación que surge de la necesidad de conocer las experiencias de los usuarios. Científicos sociales, psicólogos, diseñadores, desarrolladores y comunicadores, entre otros, han ido desarrollando esta especialización profesional que se inserta fundamentalmente en la etapa de I+D de los proyectos de innovación. La User Experience Research está relacionada con la investigación sobre la Usabilidad (Usability) de los objetos, servicios y plataformas. Como práctica, la User Experience Research proporciona ideas, insights, deseos, identifica necesidades y requerimientos de los usuarios, y proporciona propuestas de mejora desde la perspectiva de los usuarios de los productos, servicios, aplicaciones y plataformas objeto de la investigación.

La experiencia de los usuarios se observa (Observing User Experience), se gestiona (Managing User Experience) y se comunica (Communicationg User Experience). Se observa básicamente utilizando técnicas cualitativas y de inspiración etnográfica. Se gestiona identificando usuarios, creando grupos y dinamizándolos para que puedan particiapr de manera efectiva en la generación de ideas, explorando prototipos y en pruebas piloto, y se comunica utilizando técnicas visuales y gráficas que facilitan la transmisión de la información y del conocimiento generados por la investigación de campo a los diseñadores, desarrolladores y comunicadores.

Libros interesantes sobre Quick Etnography

QuickEthnography

En el mundo de los negocios y de los proyectos de innovación, la etnografía debe ser selectiva y focalizada. El investigador no tiene demasiado tiempo para recopilar información y debe utilizar técnicas que le permitan ser ágil y gestionar el tiempo de manera eficiente. La Quick Etnography es la respuesta de la Antropología Aplicada a los ritmos y requerimientos  del mercado.

¿Tres tipos de innovación?

El mundo de la innovación tiene su complejidad. Una manera de explicarlo es diferenciando entre:

  • La innovación tecnológica
  • La innovación social
  • La innovación cultural

La Internet como infraestructura es, por ejemplo,  una innovación tecnológica, como lo puede ser una holografía interactiva, la fibra óptica o una impresora en 3D.

Los usos sociales de la Internet, o las aplicaciones médicas del láser o de la realidad virtual en el  mundo del turismo son innovaciones sociales porque conllevan un cambio en la manera cómo las personas interaccionan con el mundo y hacen cosas, indistintamente de que lo hagan sea en el dominio personal, social o profesional.

En tercer lugar, los nuevos conceptos que surgen para explicar las nuevas relaciones sociales con las nuevas tecnologías pueden considerarse innovaciones culturales. El término “usuario activo”  define el grado de vitalidad que muestran algunos usuarios en, por ejemplo, las redes sociales. La expresión “tecno-cultura” permite identificar una serie de fenómenos que surgen de la interacción entre la tecnología y la cultura. La “User Experience Research” es una expresión que permite referenciar un tipo de investigación que surge a partir del momento en que la experiencia de los usuarios adquiere relieve a partir de la “innovación centrada en la gente”. Todas estas expresiones nuevas son innovaciones culturales en el sentido que tratan de identificar realidades que antes no eran tenidas en cuenta y que transmiten un sentido para quienes usan semejantes conceptos.

Es decir, podemos utilizar la expresión “innovación tecnológica” para identificar los cambios en el sistema de objetos que nos rodean, la de “innovación social” para referirnos a los cambios en las maneras que las personas se relacionan, interaccionan y comunican, y la de “innovación cultural” para documentar nuevos términos, expresiones, percepciones y maneras de dar nombre e identificar nuevas experiencias derivadas del cambio social y tecnológico.

Sin embargo, aunque esta diferenciación en tres tipos de innovación que distinguen los cambios en las infraestructuras, en las estructuras y en las superestructuras, parece que, dado que las innovaciones tecnológicas van acompañadas de cambios en lo social y en lo simbólico, todas estas innovaciones, en definitiva, acaban siendo innovaciones tecno-sociales o, más genéricamente, innovaciones tecno-culturales, de ahí que hablar e innovación tecno-cultural puede resultar más cómodo que tratar de distinguir lo material, lo social de lo simbólico en lo nuevo.

La Tecnoantropología y la innovación tecnocultural

Proyecto Specify: Tecno-Cultura

¿Qué es la Tecnoantropología y qué relación existe entre la Tecnoantropología y la innovación tecnocultural?

La Tecnoantropología es una especialidad profesional de la Antropología Social y Cultural. La innovación tecno-cultural es un fenómeno derivado de la innovación tecnológica, especialmente vinculada al fenómeno de las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación). Alrededor de las TIC se ha estado desarrollando una nueva cultura que, para distinguirla, la llamamos tecno-cultura. Esta tecnocultura puede ser investigada desde la academia, como en los estudios sobre la Cultura Digital o la Cultura de Internet; puede ser fomentada desde las administraciones públicas, como en los proyectos de fomento de la sociedad del conocimiento; adoptada y utilizada por la población, como en el caso del consumo de productos multimedia o las creaciones tecno-artististas; o producida desde los proyectos de innovación. La Tecnoantropología, como especialidad profesional, contribuye a que los proyectos de investigación y desarrollo (I+D) para la tecno-cultura y de innovación tecnocultural se hagan realidad.

Imaginemos, por ejemplo, el caso de la creación de música mediante un sistema de videoconferencia múltiple en el que ocho músicos de cinco países distintos están interpretando una pieza musical unidos por Internet. El objetivo de este evento no es la interpretación de la pieza sino explorar si la tecnología de la videoconferencia múltiple podría tener algún tipo de interés para el mundo de la música. La interpretación es un contexto de uso con personas físicas reales que van a evaluar las fortalezas o debilidades así como las oportunidades que esta tecnología podría proporcionarles. Esta exploración se hace utilizando situaciones reales. Al final de la exploración los músicos valoran sus experiencias como usuarios de esta tecnología. En este caso, como sucedió en una pruebas que se hicieron en el proyecto Specify en la Fábrica de la Creatividad de Fabra i Coats en Barcelona,a mediados del 2013, aquellos músicos desestimaron rotundamente esta tecnología para dar conciertos, sin embargo, todos ellos estuvieron de acuerdo en que les resultaría de gran ayuda durante los ensayos. La videoconferencia múltiple les permitiría ensayar evitando desplazamientos. Si esto era así, ¿cómo se debería domesticar a esta tecnología para que, efectivamente, resultara fácil de utilizar para los músicos y se difundiera entre su colectivo?

En este proyecto la Tecnoantropología intervenía en distintos momentos. Cubría la etnografía del evento, entrevistaba a los músicos y proporcionaba una lista de requerimientos a los desarrolladores que, desde la perspectiva de los usuarios, la tecnología debería satisfacer para ser del agrado de los músicos. A partir de se inicia un proceso de co-diseño de la tecnología y pruebas de usabilidad con los usuarios que contribuye a la socialización de la tecnología, es decir, a la producción de una tecnología centrada en el usuario. En estos proyectos intervienen ingenieros, diseñadores e investigadores sociales. La Tecnoantropología es la encargada de crear el enlace y facilitar la interacción y la comunicación entre la parte tecnológica de estos proyectos y la parte humana. A este tipo de investigación se le llama User Experience Research. Los tecno-antropólogos son uno de los tantos perfiles profesionales que se han acercado a este tipo de investigaciones tecno-culturales. Para realizar su trabajo aplican sus conocimientos sobre las dinámicas de la cultura, la interacción, la comunicación y la cultura material, y aplican sus métodos de investigación cualitativa y etnográfica.

 

Artículo sobre Tecno-Antropología

Colobrans, Jordi; Artur Serra, Ricard Faura, Carlos Bezos, Iñaki Martin (2012). “La Tecno-Antropologia”, Revista de Antropología Experimental – Monográfico: Antropología en España: Nuevos Caminos Profesionales, pp. 137-146, Universidad de Jaén, Jaén. (Originalmente Comunicación presentada a XII Congreso de Antropología: Lugares, Tiempos, Memorias Simposio: “El sentido de la Antropología hoy: responsabilidades, dilemas y acciones” Leon, Universidad de León 6-9 Septiembre 2011, disponible en http://revistaselectronicas.ujaen.es/index.php/rae/article/download/1909/1659