¿Qué podría ser un WiseBook?

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Creatividad artística

Esta es una entrada sobre creatividad. Corría el año 2010. La Fundación i2CAT había estado colaborando con la Fundación Tàpies de Barcelona en un un proyecto de co-creación de un Centro de Conocimiento. Para ello creamos una comunidad de profesionales para co-diseñar este espacio y, en una de las actividades, organizamos un taller de re-conceptualización de lo que era un libro. Esta actividad coincidía con una exposición de Ana Maria Maiolino. El enfoque del taller era artístico y, lo que surgió, fueron una docena y media de usos del concepto de libro para crear, diríamos, no-libros. Es decir, por ejemplo, si un libro fuera un pergamino doblado, al desdoblarlo saldría una especie de acordeón que se podría colgar del techo. Tiene su estética. Si un libro fueran sus letras, sus tapas podrían ser platos y, encima, acumularse las letras. Leer sería comer… podría tener su provecho. Si un libro fuera una diana y su lectura no nos hubiera gustado, podríamos utilizar lápices para atravesarlo como si fueran flechas – Qué significa criticar un libro? pues, dañar su estructura y convertirlo en algo parecido a un puerco espín. Y así fue el taller. Este grupo hizo su pequeña exposición de ‘no-libros’ al estilo del ‘ceci n’est pas une pipe’ como en el cuadro de Magritte. Esto fue creatividad artística, una creatividad orientada al goce estético.

Creatividad aplicada

Pero, hay otra creatividad, una creatividad orientada al uso; una creatividad funcional, útil. Por ejemplo, en el año 1999 estuve trabajando en un proyecto al que llamé BookNavigator. Lo que yo quería era poder leer un libro de manera transversal. Quería conocer sus contenidos sin tener que leérmelo entero – ir al grano, hacer consultas sin utilizar los índices de contenido. La solución era convertir el libro en un sistema de gestión de bases de datos. Y lo probé. Para ello, tomé un libro que había traducido, lo fragmenté en párrafos, frases y palabras, los codifiqué, los relacioné, creé unos cuantos campos calculados, un buscador y una pantalla en la que podía visualizar los contenidos resultantes. Escribía ‘cultura’ en el buscador y me aparecían todas las frases en las que se hablaba de cultura en el libro. Si quería saber el contexto de la frase, hacia clic encima de ella y veía todo el párrafo. De esta manera, las páginas del libro venían a mi, no era yo quien iba hacia ellas. Fue una experiencia interesante, pero limitada. La guindilla de este programa hubiera sido que hiciera resúmenes de contenidos de manera automática y que me encontrara contenidos relacionados. Pero, para ello necesitaba establecer criterios de simplificación y relevancia de resultados para lo primero, y una librería de sinónimos y antónimos así como una serie de funciones que, a partir de una única búsqueda, me generara automáticamente una búsqueda múltiple y, por lo tanto, me devolviera más contenidos que aquellos en los que aparecía explícitamente la palabra que estaba buscando. Y, para todo esto, a pesar mío, yo no tenía ni recursos, ni tiempo ni los conocimientos suficientes para articular semejante complejidad. Esto sucedió antes del eBook. El BookNavigator fue una idea que tuve, que desarrollé y que llevé hasta donde pude. Y funcionaba. La segunda versión del BookNavigator que nunca hice ya no se hubiera llamado de esta manera. Al incorporar funciones de resumen de contenidos y búsquedas complejas le habría llamado algo así como BookExplorer.

Veinte años después, el 17 de octubre del 2019, en el Ateneu Barcelonés participé en un acto organizado por Ricard Faura para reflexionar sobre los “50 años de Internet: ¿Y ahora qué?”. En la mesa estaba Artur Serra, Jordi Delgado y un servidor. Ricard empezó preguntándonos cómo la Internet y la informática nos había cambiado la vida. Más tarde, entrado el debate con el público, una intervención de Jordi Delgado respondiendo a una pregunta que le hicieron sobre el valor pedagógico del libro me hizo recordar la experiencia con el BookNavigator y mi atención se fue hacia lo qué le pediría hoy al BookNavigator – BookExplorer. Sería un ¿SmartBook? ¿Qué sería? Tuve que contenerme para concentrarme en el debate, pero a la mañana siguiente, le dediqué una reflexión creativa. ¿Qué le pediría un libro en la época de Internet? ¿Cuáles serían mis requerimientos ideales? En la fase creativa de un proyecto no hay restricciones. Más adelante es cuando se evalúa la deseabilidad social, la factibilidad tecnológica y la viabilidad económica. 

Requerimientos. ¿Qué se le podría pedir a Libro Sabio?

Sin duda, debería ser un libro inteligente, pero algo que fuera aún más allá de lo que ya está inventado (ver este SmartBook,  o este otro SmartBook). A mi me gustaría que fuera un libro no sólo tecnológicamente inteligente, sino y también, tecnológicamente sabio; algo algo como un WiseBook; un libro sabio. Entonces, ¿Qué servicios le pediría a este invento? Vayamos por partes. Mi WiseBook ideal, por su condición de smart, debería ser un libro que, además de ser leído, fuera una máquina capaz de leer e interpretar al lector. Es decir, sería un ordenador inteligente conectado a internet que, además, como libro, ofrecería una lectura estructurada alrededor de un argumento. Para empezar, este invento debería incluir tecnologías que interpretarían la conducta del lector. Podría, por ejemplo, tener una cámara para leer el comportamiento de mis ojos y tratar de deducir el grado de interés o dudas que me surgen al leer determinados párrafos o capítulos vigilando, por ejemplo, la contracción o dilatación de mis pupilas. Podría tener unos sensores para interpretar el cambio de presión de mis manos sobre el ‘libro’, o estar conectado a una pulsera que controlara mis reacciones corporales. Podría tener un micrófono y unos altavoces para que me escuchara y me hablara. Podría recibir mis comentarios para darle instrucciones y hablar conmigo en lenguaje natural. Para continuar, sería genial que dispusiera de varios proyectores holográficos para proyectar alrededor del WiseBook varias páginas, o frases o textos o imágenes del propio libro o tomadas de Internet de manera simultánea y, así, tener la posibilidad de verlas todas a la vez y contrastarlas. Luego, podría conectarme a través de Internet a fuentes documentales para seguir ampliando determinados puntos a partir de notas, notas de notas, bibliografía y enlaces para ayudarme en la comprensión de lo que estuviera leyendo. Y, desde luego, después de estas expediciones documentales, siempre podría volver al punto de partida y seguir avanzando en el argumento del libro. La inteligencia de este WiseBook debería ayudarme también a resumir las ideas, a seleccionar los contenidos relevantes para mi, debería recomendarme contenidos relacionados y facilitarme pistas para profundizar sucesivamente en ellos tanto como quisiera y que, a sus vez, me los resumiera y clarificara. Podría, incluso anticiparse, o generarme, dudas desde otros puntos de vista, darme acceso a críticas, a posturas alternativas y estimularme toda una reflexión interna. También podría conectarme con otros lectores y discutir con ellos. Es decir, sería un libro verdaderamente inteligente, un libro sabio. Un libro vivo. Sería un meta-libro que actuaría como puerta de acceso al conocimiento, sería un libro-mentor, un libro-guía, un libro-socio en el camino del conocimiento. Ya no sería un libro. Sería, en realidad, una inmensa biblioteca, una puerta a Internet i a la inteligencia y a la sabiduría de la experiencia (tanto la sintética como la humana). Sería, en definitiva, un instrumento que me conectaría de manera guiada por la noosfera que la civilización digital está creando. ¿Será este el destino y función de los no-libros?

Coda

En fin, ahí vuelve a quedar el sueño de una cuarta versión del BookNavigator (o WiseBook). ¿Qué habrá pasado de aquí a 20 años más? No lo sé. ¿Qué habrá pasado con los sistemas educativos y sus instrumentos para la transmisión del conocimiento? Será una sorpresa. ¿Hacia dónde llegaremos a desarrollar el concepto de libro, libro electrónico, libro inteligente, libro sabio, bio-libro, nano-libro o libro-aún-no-sabemos-qué? Dependerá de todos un poco. ¿En qué se habrá convertido esa cosa a la que seguimos llamando libro? Veremos. Desde luego, hay un antes y un después de la revolución digital y la Internet que está abriendo oportunidades a innovaciones disruptivas.

Tecnoantropología, etnografía y autoetnografía

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Si una de las bases de la etnografía es la observación participante en comunidades y sociedades distintas a las que pertenecen los investigadores, pero la tecnoantropología se aplica el mundo de la Investigación, el desarrollo y la innovación (I+D+i) contemporánea al que ellos mismos pertenecen, entonces, los tecnoantropólogos, al hacer etnografía en comunidades tecnoculturales e innovadoras en su propia sociedad y en la que ya participan y con la que se implican, resulta que, en realidad, no sólo están haciendo etnografía sino implicación auto-observada, es decir autoetnografía, descubrimiento y transformación. Por sus implicaciones esto merece una reflexión.

La tecnoantropología plantea un dilema a la antropología clásica no solo de forma sino también de fondo. Tanto la antropología cultural norteamericana como la antropología social británica o la etnologie francesa nacieron como disciplinas especializadas en comprender y explicar a los otros. El valor que aportaba esta especialidad a los intereses de la sociedad industrial moderna dependía de los proyectos militares, económicos, políticos, sociales, culturales o recreativos en los que la variedad de antropólogos y antropólogas se implicaban profesional o académicamente. La etnografía que acompañaba esta antropología desarrolló unos debates que han perdurado hasta el presente. ¿Cuál debía ser la postura ante las sociedades tradicionales? ¿Había que observarlas sin “contaminarlas” y mantenerlas “puras” o había que contribuir a su desarrollo? ¿Y si se contribuía a su desarrollo, debía hacerse desde dentro de la comunidad ayudando a los perfiles más modernizadores, como en la Investigación Acción, o desde fuera imponiendo nuevas estructuras, conductas y conceptos? Las distintas posturas ante el fenómeno del cambio garantizaba la diatriba entre idealistas y pragmáticos o entre tradicionalistas y modernizadores.

Sin embargo, la tecnoantropología, al igual que las nuevas antropologías hechas por aquellos que antaño hubieran sido llamados indígenas, nativos o aborígenes surge de la propia sociedad objeto de estudio y, cuando observa las comunidades que le rodean, resulta que se está observando a sí mismas. Estos nuevos antropólogos y antropólogas son a la vez sujetos y objetos de estudio, son simultáneamente “ellos” y los “otros”. Cuando observan a los “otros” se están observando a sí mismos. Y cuando los describen no pueden evitar describirse a sí mismos. Es decir, sus etnografías son autoetnografías, son relatos implicados. Pero no en el solipsismo postmoderno de El otro por sí mismo (Baudrillard) sino de que el otro se ve a sí mismo porque realmente esta interpretando la misma cultura de la que procede y por lo tanto, lo que está proyectando en el otro tiene mucha más empatía que si perteneciera a una cultura realmente aliena a la suya.

En este punto la antropología clásica y de cuño positivista tiene una “solución”: prohibido hacer trabajo de campo en las comunidades a las que se pertenece. Esta condición de la antropología decimonónica no es aceptable per muchos motivos. Entre ellos porque insiste en un cientificismo y una presunta objetividad que Clifford Geertz desmitificó en Works and lives. The anthropologist as author (1988) y otros autores han descalificado desde una antropología postmoderna, la postcolonial y la crítica. Por lo tanto, la única solución de continuidad para una antropología contemporánea que busque el encage y anclaje en la propia sociedad es asumir su subjetividad de una manera optimista y con finalidades prácticas. En consecuencia, su objetivo es tratar de domesticar y sistematizar aquella subjetividad que durante un tiempo fue estigmatizada como “pecado” científico y que ahora se convierte en una esperanza para el conocimiento. Tanto la antropología hecha por los indígenas formados como antropólogos en las universidades como la tecnoantropología son antropologías fundamentalmente autoetnográficas y deberían reconocer y poder ofrecer como producto una subjetividad practica.

Sin embargo, la noción de subjetividad práctica tiene una antípoda, una subjetividad excesivamente intimista y descriptiva. En el mundo de las autoetnografías esta dicotomía se presenta con los términos autoetnografías analíticas (Leon Anderson) y autoetnografías evocativas (Carolyn Ellis y Arthur B. Buchner). Las autoetnografías evocativas continúan la tradición de la etnografía académica mientras que la tecnoantropología, como especialidad profesional, emplea autoetnografías analíticas y prácticas, así como autoetnografías colaborativas que se luego se contrastan entre los colaboradores. Cuando la autoexploración es dirigida, sistemática y crítica, y, además, tiene un componente de contraste colectivo, la fragilidad de una subjetividad individual se consolida en el grupo y da lugar a un conocimiento colectivo emergente, un conocimiento surgido del tanteo y el diálogo entre experiencias distintas que se inspiran unas a otras y cooperan para enriquecer sus percepciones.

En trabajos de tecnoantropología dedicados a conocer las experiencias de los usuarios esta fórmula metodológica resulta excepcionalmente útil. Los investigadores no sólo investigan sino que se implican como usuarios y actúan como usuarios-investigadores o investigadores-usuarios incluso investigadores-usuarios-consultores. Cada investigador tiene sus experiencias como usuario, pero, como investigador, documenta su experiencia y, como consultor, analiza tales experiencias sabiendo que tiene que presentar un informe final práctico. Al sumar las experiencias de los distintos investigadores se completan las tipologías generadas individualmente por cada investigador, se suman las ideas, se enriquecen los conceptos y los patrones identificados, las percepciones y las interpretaciones. Si la experiencia de las autoetnografías colaborativas se contrasta con las de usuarios no especializados recopiladas mediante otras técnicas de interrogación y observación, entonces, se confirman o refutan los resultados procedentes de las autoetnografías de los usuarios-investigadores, y se validan o se procede a enriquecer los resultados de la investigación.

Sobre autoetnografías prácticas puede consultarse:

Anderson, Leon (2006). “Analytic autoethnography” en Journal of Contemporary Ethnography, vol. 35, nº 4, pp. 373-395, disponible en https://cidocstudents2012.wikispaces.com/file/view/Anderson–Analytic+Autoethnography.pdf
Colobrans, Jordi (2013) “Autoetnografías aplicadas al mundo de la innovación. Usos de las autoetnografías analíticas en la exploración de plataformas informáticas, programas de formación innovadores e investigación de mercados”. En Actas del XI Congreso Español de Sociología. FES, Universidad Complutense de Madrid, 10-12 julio en http://www.fes-web.org/uploads/files/modules/congress/11/papers/386.pdf
Chang, Heewon (2008). Autoethnography as method, Left Coast Press, Walnut Creek, CA
Chang, Heewon; Ngunjiri, Faith, Wambura; Hernandez, Kathy-Ann C. (2013). Collaborative Autoethnography, Left Coast Press, Walnut Creek, CA

Tecnoantropología y Etnografía Rápida

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Los antropólogos hacen su trabajo de campo fundamentalmente utilizando técnicas etnográficas y cualitativas. El valor que aporta la etnografía es la presencia del investigador en el lugar y entre las personas que estudia. Por lo tanto, la etnografía permite el conocimiento de los fenómenos sociales y culturales a partir de la experiencia del investigador en el contexto en el que se producen tales fenómenos. La proximidad del investigador, la participación en el contexto y el intercambio con las personas y los objetos investigados proporcionan al etnógrafo una perspectiva característica. Conoce de primera voz y vive experiencias en primera persona.

Tradicionalmente la etnografía se empleó para el conocimiento de las culturas tradicionales, sin embargo, pronto se descubrieron sus bondades para el conocimiento de las culturas tecnológicamente desarrolladas. A partir de los años 80s hemos asistido a un creciente interés por la etnografía desde el mundo de las organizaciones, del diseño, de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (Las TIC), de la comunicación y la publicidad, del marketing y de los proyectos de innovación tecnocultural.

Sin embargo, la creciente demanda de informes etnográficos en el mundo de los negocios y del comercio así como en el mundo del diseño y desarrollo de nuevos productos y servicios está exigiendo a la etnografía una diligencia y formatos prácticos a la que no estaba acostumbrada. Históricamente, el trabajo de campo de los antropólogos requería una dedicación larga y prolongada. Incluso en la actualidad, desde el punto de vista académico, un trabajo de campo inferior a 6 de meses es visto con cierto recelo. Lo esperado por la comunidad de los antropólogos es que un trabajo de campo ocupe por lo menos dos o más años de la vida del investigador. Esta temporalidad académica resulta excesiva e incompatible con los tiempos y ritmos de los proyectos de I+D+i. La consecuencia ha sido que los diseñadores, los desarrolladores de software, los comunicólogos, los publicistas y, entre otros, los profesionales del marketing han desarrollado su propia etnografía funcional para satisfacer sus propias necesidades al margen de la etnografía académica, lo que ha dado lugar a una etnografía rápida, “exprés” o de “guerrilla”.

El fenómeno de la etnografía rápida, pues, con su aporte de foco y especificidad al trabajo etnográfico tradicional generalista y prolongado ha sido una manera de abrir (o liberar, o adaptar) la etnografía del entorno académico para aprovechar mejor su valor en el ciclo de la producción y el consumo. Para poder ser de utilidad al mundo de las empresas, las instituciones o a las entidades sociales y organizaciones no gubernamentales, la experiencia profesional demuestra que, con frecuencia, los informes etnográficos deben poder presentarse en semanas, a los sumo tres meses.

Sin embargo, la “rapidez” de estas nuevas formas funcionales de etnografía aplicada no deben asociarse a perdida de calidad. Más bien, todo lo contrario. Cuando los objetivos son funcionales y la demanda de información y conocimiento es concreta, se puede hacer una etnografía rápida en muy poco tiempo y dar respuestas muy precisas y satisfactorias para el cliente. Un equipo de antropólogos profesionales puede recopilar mucha información en muy poco tiempo. Por ejemplo, en el caso del proyecto de CultHunting liderado por aPortada, un grupo de cuatro antropólogos hizo una intervención durante una semana en una empresa de perfumes y productos de belleza y el informe sirvió para diseñar un programa de actividades sociales y culturales en la empresa orientado a la mejora del clima laboral y el dinamismo de la cultura organizativa (ver colaboración en el proyecto CultHunting). En el ámbito de la exploración de los objetos tecnológicos por parte de los usuarios, algunas etnografías llegan a realizarse en unas pocas horas o semanas, suficientes para identificar errores, necesidades, propuestas o perspectivas distintas (ver proyecto de música distribuida, proyecto de La Carpeta Personal de Salud, el de LivingLab4Careers o del rediseño del mando a distancia del televisor). En el ámbito de la creatividad puede verse el proyecto ¿Qué harías con un botón?), o en el de la innovación social (ver proyecto sobre cómo cambiar el sistema catalán de empleo), o de la creación de plataformas para eLearning a través de autoetnografías aplicadas (ver proyecto de Sefed Online) o de cambios en la oferta de servicios museísticos (ver proyecto de Arts Combinatòries) realizados mediante colaboraciones con el Citilab y la Fundación I2CAT

Un caso muy ejemplar de etnografía y autoetnografía rápida es un proyecto que tuvo lugar entre mayo y junio de 2014 liderado por Market ADD y Livinglabing para el Ayuntamiento de Barcelona dedicado a proporcionar bases conceptuales para la renovación de la web de la ciudad de Barcelona. En este proyecto se aplicaron varias técnicas etnográficas y cualitativas que permitieron recopilar grandes cantidades de información en muy poco tiempo y de manera distribuida. Por ejemplo, para conocer las necesidades de información de los ciudadanos, para explorar los conceptos de Barcelona, Barrio, Distrito y Ayuntamiento, para conocer las experiencias de los usuarios en el manejo de la web de Barcelona o para documentar sus estrategias de búsqueda y sus emociones y pensamientos durante el proceso de búsqueda. En este proyecto trabajó un equipo de 8 antropólogos durante un mes y medio. El proyecto empezó con un Taller de Autoetnografís Analíticas que se realizó a través del ACPA (Asociación Catalana de Profesionales de la Antropología) seguido de un contrato de trabajo para el proyecto con los participantes.

La etnografía rápida, pues, es una manera efectiva de introducir la investigación etnográfica en la cadena de valor la innovación y dar trabajo a las nuevas generaciones de antropólogos profesionales. Los informes etnográficos son un producto que pueden ofrecer tecnoantropólogos, antropólogos y todos aquellos que desarrollen habilidades y competencias para la etnografía y la investigación cualitativa profesional.

Ver bibliografia sobre etnografia rápida (Quick Ethnography) y aplicaciones de la etnografia al marketing

¿Qué son los Living Labs?

Descubrí el mundo de los living labs a mediados del 2009. Estaba terminando una colaboración en un proyecto europeo (EURODITE 2005-09) sobre las dinámicas de la innovación. Comparábamos estas dinámicas en varias regiones de la UE. Éramos 20 equipos de investigación coordinados. Desde el IGOP, de la UAB, yo estaba estudiando el Sistema Catalán de Innovación y su red de parques científicos, empezando por el Parque Científico de Barcelona. Como sector de aplicación, la biotecnología en Catalunya. En aquella época yo estaba tratando de entender de qué se hablaba cuando se hablaba de la innovación y terminé hablando de innovación tecnológico pero oyendo, también, de innovación social. ¿Qué era la innovación social? En una de las muchas entrevistas que hice a personas responsables de instituciones relacionadas con el mundo de la innovación fui a parar al citilab de Cornellà donde entrevisté a Artur Serra que estaba como director de investigación. Ya hacía años que nos conocíamos de otras investigaciones sobre Internet y redes sociales, los dos somos antropólogos, pero hacía unos cuantos años que no hablábamos. El reencuentro fue muy interesante. El citilab era un centro de innovación social y un living lab.

Al cabo de un par de meses estaba trabajando en el citilab. Estuve allí hasta el 2012. En paralelo, el 2010 empecé también empecé a colaborar con la Fundación i2CAT, otro living lab y, con Artur, creando y coordinando la Unidad de Living Labs hasta el 2013. Conocí Neápolis de Vilanova y la Geltrú, el Tecnocampus de Mataró, el 22@, Guifi.net y otros living labs. Todos estos living labs pertenecían a la EnOll, la red europea de living labs creada en el 2006. En la actualidad la EnOll tiene registrados 331 living labs. Desde el 2010 cada año se celebra una Summer School of Living Labs. La primera tuvo lugar en la Cité des Sciences de París, la segunda en el Citilab de Cornellà de Llobregat, Barcelona.

Pero ¿qué son los Living labs? Para entender el mundo de los living labs es recomendable empezar distinguiendo los distintos usos de la expresión. Esta expresión puede designar por lo menos cuatro tipos de fenómenos:

  • Espacios físicos nativos de la sociedad y economía del conocimiento dedicados al mundo de la innovación en alguna o algunas de sus expresiones tecnológicas, sociales, culturales o simplemente tecno-culturales (por ejemplo en el registro de la EnOll)
  • Formas híbridas de organización (que tienen en cuenta la fórmula del PPPP – Public Private People Partnership- y que se observa por ejemplo, en la composición de los patronatos de las fundaciones constituidos por gente del mundo de la administración, la empresa, la academia y el mundo asociativo, lo que se conoce como el ‘modelo de la cuádruple hélice’)
  • Una metodología de trabajo relacionada con el principio de la innovación centrada en la gente (People Centred Innovation), la innovación abierta (Open Innovation) y el empoderamiento y participación de los ciudadanos (empowerment)
  • Unos métodos de trabajo mayoritariamente cualitativos y etnográficos dedicados a conocer las experiencia de los usuarios con productos, servicios, plataformas, aplicaciones tanto en las fases de la I+D como en la etapa de mercadeo e innovación (que emplean a científicos sociales, diseñadores, desarrolladores e investigadores de mercado).

Es decir, la expresión ‘living lab’ funciona como una expresión paraguas que permite referirse a una serie de espacios físicos, sociales y/o simbólicos que facilitan el encuentro entre las iniciativas tecnológicas, sociales y culturales. De este encuentro pueden salir proyectos de cualquier tipo, de I+D o de innovación, con mayor o menor peso en la dimensión tecnológica, social o cultural  (generalmente se trata de proyectos tecno-culturales, es decir, de proyectos que combinan estos tres factores) y cada vez más, requiriendo algún modelo de negocio que asegure su sostenibilidad y continuidad en el tiempo.

En un living lab ideal encontraríamos, por ejemplo:

  • proyectos dedicados a la formación y difusión de la cultura digital, el arte y la creatividad, y las nuevas tecnologías,
  • proyectos dedicados a la creación y dinamización de comunidades de usuarios,
  • proyectos de I+D (cuando se conciben, diseñan y exploran nuevos productos o servicios con los usuarios),
  • proyectos de innovación (cuando estos productos o servicios se introducen en el mercado y la sociedad),
  • proyectos y eventos dedicados al networking,
  • proyectos de emprendeduría, y
  • servicios de co-working, viveros de empresa, ayuda a los emprendedores, a la impulsión de proyectos, etc.

Sin embargo, en el día a día de los living labs, la realidad es confusa y compleja y estos nuevos espacios no son fáciles de gestionar. Entre otras cosas porque, al ser nuevos, aún no hemos aprendido a manejarlos de manera efectiva y, como consecuencia, a veces, la pirotécnica, el humo y la palabrería se mezcla con los resultados. A veces s se ponderan las bellezas de unos nuevos vestidos imperiales que no son fáciles de percibir. Y no es que el emperador vaya necesariamente desnudo sino que como aún no ha descubierto el tipo de vestimenta que debe llevar para una ocasión llamada innovación  busca con qué podría vestirse.

En suma, que el mundo de los living labs deberíamos ser Atrevidos, Activos, Críticos y Pacientes. Atrevidos para descubrir y explorar territorios tecno-culturales nuevos y encontrar nuevos recursos y oportunidades. Activos porque el acto caminar se demuestra con la experiencia del andar. Críticos para separar el grano de la paja. Y Pacientes porque las contradicciones, las iluminaciones, las fantasías y la cosmética abundan tanto aquí como en cualquier otro territorio dorado y embellecido por las expectativas de cambio, pero sabiendo que los cambios reales acostumbran a ser lentos y que los frutos de la tierra crecen al ritmo de la naturaleza no de los sueños.

ARTICULOS:

RECURSOS

Taller de Autoetnografias aplicadas a proyectos tecno-culturales

TALLER D’AUTOETNOGRAFIES ANALÍTIQUES APLICADES A PROJECTES TECNO-CULTURALS
Què són les autoetnografies i com es poden aplicar professionalment a la recerca etnogràfica?

Barcelona, 22, 25 i 29 d’abril de 2014 (UB)

INFORMACIÓ PRÀCTICA

Impartit per: Dr. Jordi Colobrans Delgado
Dates: 22, 25 i 29 d’abril de 2014

Horari: de 16:00 a 19:00 h.

Lloc: 22/04 Aula 301, 25/04 Aula 312, 29/04 Aula 203, Departament d’Antropologia Cultural i Història d’Amèrica i Àfrica, Facultat de Geografia i Història (UB, Campus Raval) Montalegre 6-8, Barcelona

Informació: c/e acpa@antropologia.cat // Tel 93 410 37 77

Inscripció oberta: https://docs.google.com/forms/d/17EJs3C43E3vKfWJXUTUk-a0d6uIqBN2vIkbLoPelSmM/viewform (Màxim 15 persones)

Preus: Estudiants i socis ACPA: 55 €; No socis: 75 €

Organitza: Associació Catalana de Professionals de l’Antropologia (ACPA) / Livinglabing

Col·labora: Institut Català d’Antropologia (ICA), Departament d’Antropologia Cultural i Història d’Amèrica i Àfrica, Facultat de Geografia i Història (UB)

INTRODUCCIÓ I OBJECTIUS

Les autoetnografies analítiques són un mètode de treball, un tipus d’autoetnografies aplicades que permeten recollir, generar, ordenar i analitzar coneixements de manera focalitzada i selectiva. Pertanyen, doncs, al grup de les etnografies ràpides (Quick Ethnographies, Rapid Assessment) o de “guerrilla” (Guerrilla UX Research) que s’usen en la Business Anthropology, Design Anthropology, Market Anthropology i Techno-Anthropology.

Les autoetnografies analítiques permeten documentar i posar en valor l’experiència de l’observació participant, del diari de camp, i l‘organització de les notes de camp. Permeten gestionar de manera àgil el procés d’acumulació de coneixement al llarg d’una recerca.

Tal i com les desenvoluparem en aquest taller, les autoetnografies analítiques són escrites per investigadors que tenen un triple rol en la recerca. Fan d’usuaris, d’investigadors i de consultors. Com a usuaris procuren tenir les mateixes experiències que la resta d’usuaris, com investigadors observen als usuaris i s’observen a sí mateixos fent d’usuaris (observació participant) i, com a consultors, al final de la seva recerca, presenten un informe al client perque dissenyadors, desenvolupadors, comunicadors  i  els responsables del projecte puguin fer millor la seva feina.

L’instrument és aplicable a múltiples contextos. En aquest taller treballarem amb l’escenari concret del disseny i desenvolupament de plataformes informàtiques complexes i grans webs en línia.

L’objectiu d’aquest taller és capacitar als assistents en l’us de l’autoetnografia analítica com eina de treball professional en un context d’investigació real.

PROGRAMA

El taller és intensiu i es farà en tres sessions de tres hores.

Sessió 1: Presentació de l’instrument i aplicacions.
Sessió 2: Anàlisi d’experiències professionals amb autoetnografies.
Sessió 3: Treballar amb autoenografies de manera col·laborativa

Sessió 1: Les autoetnografies com a document i com a instrument de gestió de la recerca. Tipus d’autoetnografies i altres narratives personals. Aplicacions de les autoetnografies. Exemples recents. Les autoetnografies, eina dels usuaris-investigadors. La introspecció com a mètode.  La reflexivitat. Fonamentació teòrica: fenomenologia, constructivisme. Etnometodologies. Learning-by-doing. Treballar amb autoetnografies. Qüestions pràctiques. Exercicis.

Sessió 2: Repàs dels exercicis i comentaris. Anàlisi de 4 cassos de recerques realitzades amb autoetnografies analítiques: Scratch4Arduino al Citilab de Cornellà, Plataforma eLearning de Sefed On line de Fundació Inform, Carpeta Personal de Salut del CatSalut de La Generalitat de Catalunya, i Turisme BCN de Magma Cultura. Exercicis.

Sessió 3: Repàs dels exercicis i comentaris. La gestió del coneixement de les autoetnografies. El treball col·laboratiu. Qüestions pràctiques. L’informe final i els seus annexos. Valoració del taller.

***ATENCIÓ: Cal portar ordinador a l’aula

CERTIFICAT ACPA

El certificat d’assistència i aprofitament del taller s’expedirà a les persones que hagin assistit a les 3 sessions.

EXPERIÈNCIA PROFESSIONAL

En finalitzar el taller 5 alumnes tindran l’oportunitat de col·laborar en un projecte de recerca a temps parcial en el que utilitzarem aquest instrument juntament amb l’observació participant, entrevistes in situ i tallers amb usuaris com a principals fonts de recollida i generació de dades articulades des d’una autoetnografia analítica.

BIBLIOGRAFIA SELECCIONADA

  • Anderson, Leon (2006). “Analytic autoethnography” en Journal of Contemporary Ethnography, vol. 35, nº 4, pp. 373-395, disponible en https://cidocstudents2012.wikispaces.com/file/view/Anderson–Analytic+Autoethnography.pdf
  • Colobrans, Jordi (2013) “Autoetnografías aplicadas al mundo de la innovación. Usos de las autoetnografías analíticas en la exploración de plataformas informáticas, programas de formación innovadores e investigación de mercados”. En Actas del XI Congreso Español de Sociología. FES, Universidad Complutense de Madrid, 10-12 julio en  http://www.fes-web.org/uploads/files/modules/congress/11/papers/386.pdf
  • Chang, Heewon (2008). Autoethnography as method, Left Coast Press, Walnut Creek, CA
  • Chang, Heewon; Ngunjiri, Faith, Wambura; Hernandez, Kathy-Ann C. (2013). Collaborative Autoethnography, Left Coast Press, Walnut Creek, CA

Taller de Tecnoantropología (ACPA-UB)

Esta semana ha terminado el primer Taller de Tecnoantropología organizado por el ACPA e  impartido en la UB (marzo-abril 2014, 15 hs) por Jordi Colobrans.

Los talleres del ACPA (Associació Catalana de Professionals de l’Antropologia) son herramientas de profesionalización de la Antropología. En este taller se han desarrollado dos proyectos tecno-culturales, y se ha trabajado desde la generación y selección de ideas hasta la elaboración de la propuesta.

El mundo de las autoetnografías

Autoethnography

Las autoetnografías pueden ser evocadoras o analíticas. En la Tecno-Anthopología y otras antropologías profesionales utilizamos las autoentnografías aplicadas o analíticas como método de conocimiento. Las autoetnografías són la herramienta que utilizan los equipos de usuarios-investigadores. Estos equipos utilizan las autoetnografias de manera colaborativa (Collaborative autoethnography)

 

Artículos sobre Autoetnografías analíticas